Los tiburones y orcas asesinas están de moda y Renny Harlin lo sabe

A Renny Harlin le costó recuperarse del batacazo de La isla de las cabezas cortadas (1995). Cuando hizo esa película de piratas protagonizada por su mujer de entonces, Geena Davis, venía de una sucesión de éxitos que le habían colocado en una posición privilegiada en Hollywood. Hablamos de la aplaudida cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street (1988), la segunda de La jungla de cristal (1990) y de Máximo riesgo (1993). La isla de las cabezas cortadas no solo rompió la racha, también estuvo a punto de romper a carrera del cineasta finlandés. Lo que sí hizo fue acabar con Carolco Pictures, la productora que se declaró en quiebra seis semanas antes de que llegaran a los cines los piratas. La película algo de honor tiene y es aparecer en el Libro Guinness de los Récords. Con un presupuesto de 115 millones de dólares, recaudó 10 en taquilla, lo que supuso una pérdida de 105 millones de dólares. Ajustada a la inflación, la película se «comió» más de 147 millones de dólares en taquilla, la mayor cantidad de la historia del cine.

Tras semejante desastre, Renny Harlin ha sobrevivido como ha podido, con películas muy buenas como Deep Blue Sea (1999) y otras no tanto. Entonces el siempre imprevisible cineasta anunció por sorpresa que iba a rodar tres secuelas de Los extraños (2008), la obra maestra de Bryan Bertino, para estrenarlas en tres años consecutivos (2024, 2025 y 2026). Después, Harlin ha rodado Deep Water, una mezcla irresistible entre Aeropuerto 77 (1977) y Deep Blue Sea (1999) con Aaron Eckhart y Ben Kingsley.

Deep Water es un proyecto que nació en 2014, pero fue cancelado por sus semejanzas con la extraña (y todavía no aclarada) desaparición del vuelo 370 de Malaysia Airlines que ocurrió ese mismo año.

Se ha estrenado en Netflix la entretenida Thrash (Embestida) (2026), aportación de Tommy Wirkola al género revisando la magnífica Crawl (Infierno bajo el agua) de Alexandre Aja, -para Tarantino la mejor película de 2019-, pero en vez de caimanes con tiburones. También tendremos que ver Chum (2026) con Alice Eve como rostro más conocido de un grupo de amigos que pasan sus vacaciones en un yate por el mediterráneo y la cosa se complica cuando aparece un tiburón.

Los tiburones están de moda en el cine, si es que alguna vez han dejado de estarlo desde que Spielberg estrenara su película un verano de 1975. A la de Harlin, que se ha visto en varios países durante el mes de mayo y a España llegará a los cines el 7 de agosto, se unen Beast of War (2025) y Dangerous animals (2025). La primera es una producción australiana sobre un grupo de soldados en la II Guerra Mundial atrapados en una balsa en medio del océano y rodeados por un tiburón blanco gigante. La segunda también es de Australia y nos presenta a un asesino en serie obsesionado con los tiburones. Las dos se estrenaron en cines.

A falta de tiburones están las Orcas, aunque eso lo podría discutir cualquier biólogo marino. La excelente película de Michael Anderson con Richard Harris y Charlotte Rampling estrenada en 1977 nació como una variante del tiburón de Spielberg, pero es igual de buena. Ahora Harlin quiere recuperar la Orca como asesina y después de Deep Water estrenará Black Tides, la historia de un padre, su hija y su nieto y unas orcas que atacan el barco en el que viajan. John Travolta es el protagonista y por ahí anda el español Álvaro Mel.

Como no hay una sin dos, también está lista Killer Whale (2026), la típica historia de dos amigas atrapadas en una laguna donde también ha ido a parar una orca con sed de sangre.

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