Día de caza es, siendo precisos, una secuela del clásico La Caza (1966), tercer largometraje de Carlos Saura (1932-2023), que le valió al cineasta entre otros el Oso de Plata al mejor director en el Festival de Berlín en una edición con Pier Paolo Pasolini como miembro del jurado y en la que ganó el Oso de Oro Callejón sin salida (Cul-de-Sac) de Roman Polanski.
La historia, muy en la tradición del cine rural español, seguía durante un día de caza a José (Ismael Merlo), Paco (Alfredo Mayo) y Luis (José María Prada), tres amigos, más el joven sobrino de uno de ellos (Emilio Gutiérrez Caba). Una jornada que terminaba en tragedia, con los tres hombres enfrentados como una repetición local de la Guerra Civil española.

Dicen que a Sam Peckinpah le encantó la película. En realidad, es un clásico y ahora Pedro Aguilera (1978, País Vasco) se ha acercado a él para rodar más que una adaptación, una secuela, pero con un pequeño gran cambio: ahora las protagonistas son tres mujeres y la sobrina de una de ellas.
Ellas son Blanca Portillo (1963), Carmen Machi (1963), Rossy de Palma (1964) y Zoé Arnao, la joven actriz que con 14 años debutó en el cine de la mano de Pilar Palomero en Las niñas (2020).

En la película, Blanca Portillo interpreta el equivalente al personaje de Ismael Merlo. Se llama Blanca, como el de Carmen Machi se llama Carmen y el de Rossy de Palma se llama Rosa. Zoé Arnao es Diana, que sería como el personaje de Emilio Gutiérrez Caba en la película de Saura, en este caso la sobrina de Rosa testigo curiosa de los acontecimientos que van a ocurrir sin remedio ese día de caza que también terminará en una orgía de sangre. Y es que la historia se repite, esta vez con mujeres desesperadas.

“Hablas como tu tío José”, le dicen sus amigas a Blanca. El tío José es Ismael Merlo, ese que hace 60 años fue protagonista junto a sus dos amigos de un terrible y violento episodio del que todavía se habla en la región y del que incluso se ha hecho una película, película que Carmen ha visto, como confiesa en un momento de Día de caza. El tío José se volvió loco y mató a todos sus amigos menos al chico joven, le dice Carmen a Diana. Entonces entra en escena el true crime tan de moda. En Día de caza hay de todo.

Hace mucho calor y las tres amigas no paran de repetir que parece mentira que tengan ese tiempo siendo noviembre. Ellas no creen en el calentamiento global, lo consideran una sandez. En realidad, están tan desencantadas que ya no creen en nada. También piensan que “los intelectuales y los artistas ya no tienen poder”, que “mentir es el signo de nuestro tiempo”, que “el sexo está sobrevalorado” y que “las mujeres somos unas insatisfechas crónicas”. Pero eso no es lo peor que sueltan por la boca estas tres señoras que fuman y beben sin parar mientras disparan a los conejos y desprecian al capataz sudamericano que cuida la finca. Rosa, por ejemplo, prefiere morirse a quedarse coja o manca porque “no soporto a los tullidos”.

Día de caza es como Los santos inocentes (1984), es Miguel Delibes y es Berlanga. Hay corrupción urbanística y hay mucho humor. Carmen, por ejemplo, es experta en pirañas, fan de las novelas de ciencia ficción y de las historias extrañas sacadas de La dimensión desconocida.

Blanca, Carmen y Rossy se deberían llevar todos los premios del mundo porque están magníficas. Hay una escena en la que Blanca y Rossy se enfrentan como dos lobas que es una maravilla. En 1991, Whoopi Goldberg fue miembro del Jurado del Festival de Cannes. Le preguntaron qué sentía compartiendo charlas y películas con sus compañeros en la tarea, Roman Polanski, Alan Parker, Vittorio Stotaro, Vangelis…, y contestó que solo leer la guía de teléfonos con ellos ya sería un placer.

Si Blanca, Carmen y Rossy leyeran frente a una pantalla en blanco la guía sería emocionante, por eso esta salvaje sátira es uno de los grandes placeres, culpables o no, que nos va a ofrecer el cine español este 2026.
Día de caza se estrena en cines el 3 de julio.



