¿Qué sale de mezclar Deep Blue Sea con Aeropuerto 77?

Los tiburones son para el verano. Eso lo sabe muy bien nuestro querido Renny Harlin, que nació en Finlandia pero ha triunfado en Hollywood. Él es el responsable de una de las películas más entretenidas y disfrutonas de este subgénero que inauguró Steven Spielberg en 1975 con Tiburón (Jaws). Hablamos de Deep Blue Sea (1999), que es un placer bastante culpable.

También el cine de catástrofes aéreas es un baúl lleno de tesoros desde que Aeropuerto abriera las compuertas en 1970. Ambas, Tiburón y Aeropuerto fueron nominadas al Oscar a la mejor película. Nunca volvió a pasar.

Renny Harlin no aspira al Oscar pero sabe de lo que habla. Así que ha recuperado a sus escualos de Deep Blue Sea y los ha mezclado con esa maravilla titulada Aeropuerto 77 (1977), tercera entrega de la saga aérea. Es decir, tiburones al acecho y un avión que cae el mar. ¿No es un cocktail irresistible para los amantes del cine serie B de barrio y sesión doble? En mar abierto (Deep Water) se titula el experimento y promete alegrarnos el verano.

La promoción de la película habla de que «mezcla la tensión de las grandes películas de catástrofes con la angustia de las survival movies». Tras sentar cátedra en el género con Deep Blue Sea en 1999, Harlin regresa al cine de escualos con la historia de un avión comercial que se estrella en un océano infestado de tiburones, obligando a sus pasajeros a enfrentarse a una destino letal».

Aaron Eckhart es el piloto que va de héroe, claro, y Ben Kingsley el coprotagonista, líderes de un grupo reducido de supervivientes asediado por una jauría de tiburones sedientos de sangre.

Ben Kingsley nos cae bien. Tiene un Oscar, premio que lo ganó siendo un desconocido y en competición con Dustin Hoffman, Jack Lemmon, Peter O’Toole y Paul Newman. Cuatro gigantes y encima con dos de ellos, O’Toole y Newman, sin premio en ese momento después de haber estado nominados varias veces. Por eso Kingsley no se lo podía creer, por mucho que su Gandhi (1982) fuera una proeza.

Kingsley dice cosas tan lógicas como que «si quieres estar solo cierras la puerta, si quieres compañía la abres. Esa es la felicidad». También que, a diferencia de muchos, no desprecia para nada su Oscar. «Poder mirarlo, que está ahí, en una esquina de esta hermosa habitación de mi casa de Oxfordshire, es absolutamente asombroso. Mis compañeros nominados fueron Peter O’Toole, Jack Lemmon, Dustin Hoffman y Paul Newman. Y era mi primera experiencia real en el mundo del cine. Así que ahora, conociendo la industria como la conozco, el premio se abrillanta mentalmente cada año».

En mar abierto (Deep Water) 7 DE AGOSTO ESTRENO EN CINES

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