La momia renace de la manera más sorprendente

Mike Flanagan es uno de los nombres de oro del género de terror actual. Ahora prepara una nueva versión de El exorcista, The Exorcist: Martyrs, lleva por título de rodaje, con Scarlett Johansson, Chiwetel Ejiofor y Diane Lane. Es un remake de la película de William Friedkin o una nueva adaptación de la novela de William Peter Blatty. Es lo mismo, lo que sea que vaya a hacer Flanagan alguien se le ha adelantado. Se llama Lee Cronin y los fans del terror le conocen por Bosque maldito (The Hole in the Ground) (2019) y por Posesión infernal: El despertar (Evil Dead Rise) (2023) donde ya metía mano a otra franquicia mítica.

En The Mummy Cronin revisa el clásico de Friedkin con bastante mayor fortuna que David Gordon Green, el cineasta que si nunca hubiera hecho El exorcista: Creyente (The Exorcist: Believer) (2023) no hubiera pasado nada. Como esa famosa frase con que el temido Roger Ebert despachó a Resident Evil 2: Apocalypse (2004): «es una total pérdida de tiempo sin sentido. No podía existir ningún motivo para producirla, excepto ganar dinero, ni lo hay para verla, excepto gastarlo». O esa otra sobre El jefe (The Man) (2005): «es una película totalmente innecesaria. Nadie necesitaba hacerla y nadie necesita verla».

Cuentan en las esquinas de Hollywood que tras el éxito de Posesión infernal: El despertar (2023), el poderoso James Wan se acercó a Lee Cronin (Dublín, Irlanda, 1982) para ofrecerle dirigir una película sobre el mito de la momia. Sin duda conocía la fascinación del cineasta por la egiptología, una obsesión que había comenzado en su infancia, cuando visitaba la sección egipcia del Museo Nacional de Dublín con su colección de cuerpos conservados de los pantanos, como el llamado Hombre de Croghan de hace 4.000 años. 

Pero Cronin tenía sus dudas, normal si echamos la vista atrás y repasamos el pasado cinematográfico más inmediato de la momia. Nada que objetar al clásico de 1932 con Boris Karloff ni a la producción de la casa Hammer de 1959 con Christopher Lee y Peter Cushing. Ya puestos, tampoco a la saga con Brendan Fraser (1999, 2001, 2008). El problema llega cuando nos cuentan lo que ocurrió hace casi diez años. Fue cuando Universal anunció la puesta en marcha del Dark Universe, un ambicioso proyecto donde, al igual que hicieron Marvel y DC Comics con sus superhéroes, se trataba de crear un universo cinematográfico esta vez con los monstruos clásicos de Universal. La película elegida para inaugurar la nueva serie de monstruos sería La Momia (2017).

Luego llegarían los demás, Drácula, Frankenstein, El hombre invisible, El hombre lobo, El fantasma de la ópera La mujer y el monstruo. Todas en historias interconectadas y con Tom Cruise, Johnny Depp, Russell Crowe y Javier Bardem confirmados y a bordo del ambicioso barco. Pero La momia fue un fracaso y el proyecto se hundió casi antes de despegar. La solución ante este monumental desastre llegó de la mano de Blumhouse Productions, con Jason Blum a la cabeza. La revisión de los mitos del terror seguiría su curso, pero en películas de muy poco presupuesto y con historias intimistas sin grandes estrellas en el reparto.

La primera El hombre invisible (2020), de Leigh Whannell con Elisabeth Moss, fue un éxito (7 millones de presupuesto y 144 de recaudación mundial, cuando la de Cruise había costado 125 millones con una taquilla en Estados Unidos de 80). La segunda, Hombre Lobo (2025), también de Whannell, con Christopher Abbott, no fue tan bien, pues costó 25 millones y recaudó solo 34.

La momia es la tercera y al principio Cronin no tenía ningún interés en ella porque no quería volver “al arquetipo del monstruo clásico envuelto en vendajes”. Pero el cineasta le dio una vuelta al asunto y propuso una historia con poca acción y aventuras y que optaba más por el terror sobrenatural, trasladando el mito, como habían hechos las dos películas anteriores, a un entorno doméstico. El tema central iba a ser la posesión y el exorcismo. Y en la mente de Cronin estaba muy presente la película de Friedkin, tanto que hay escenas que salen directamente de ese clásico inagotable.

Tenemos a una familia que se enfrenta al regreso de su hija desaparecida desde hace ocho años, en realidad secuestrada por una siniestra señora. Estamos en El Cairo y Charlie Cannon, el padre, es corresponsal de televisión (Jack Reynor, el hijo pequeño de Nicole Kidman y Liev Schreiber en la serie La pareja perfecta), Larissa, la madre, trabaja de enfermera (la española Laia Costa) y está embarazada de su tercer hijo. En los primeros minutos hemos estado en El Cairo, en el desierto de Arabia y en Albuquerque (Nuevo México), donde nos quedamos definitivamente porque la familia se instala allí tras el secuestro de la niña. Es entonces cuando conocemos a la abuela, la madre de Larissa, interpretada por la estrella del cine y la televisión mexicana Veronica Falcón. Esta señora tendrá un papel clave en la trama mientras presume de que conoció a Sophia Loren, que para ella era la más grande, cuando la estrella llegó a Albuquerque para rodar una película, que podía ser El pistolero de Cheyenne (Heller in Pink Tights) (1960) de George Cukor que se rodó en la vecina Arizona.

La historia, como pretendía Cronin, es realmente original y le da la vuelta al mito. Tenemos una momia nada convencional, una familia acosada entre las paredes de una casa en el desierto (en realidad el desierto de Tabernas, en Almería, donde se rodaron los exteriores, mientras que los interiores se filmaron cerca del condado de Wicklow, en Irlanda) y tenemos una reinvención de El exorcista más que del mito de La momia.

De todas formas, para dejar claro que esta película nada tiene que ver con las anteriores “momias”, James Wan decidió incluir en el título el nombre del director (Lee Cronin’s The Mummy) y así evitar confusiones con las películas pasadas y dejar claro en todo momento de la promoción que “Brendan Fraser no está en La momia”.

Al margen de malentendidos absurdos, el proyecto es poderoso y detrás están los dos reyes del cine de terror moderno. Efectivamente, Wan con su compañía Atomic Monster y Jason Blum con la suya, Blumhouse Productions, presentan esta muy gore versión para contarnos la historia de una niña desaparecida que vuelve no se sabe de dónde y su familia descubre que algo anda mal.

La momia de Lee Cronin se puede ver en HBO

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