Texto María Estévez (Los Angeles)
Hace apenas un año, DC Studios encontró algo parecido a la estabilidad. Superman, dirigida por James Gunn, recaudó 624 millones de dólares en todo el mundo y logró una apertura doméstica de 125 millones, suficiente para convertirse en la película de superhéroes más taquillera de 2025 y ofrecer un respiro estratégico a Gunn y Peter Safran en su ambiciosa reconstrucción del universo DC.

Ahora llega el examen de audiencia para Supergirl. Estreno en cines 26 de junio.
La película, prevista para el 26 de junio de 2026, no aterriza en un calendario despejado. Competirá con pesos pesados del cine familiar como Toy Story 5, Minions & Monsters y la versión de acción real de Moana. Pero más allá de la saturación veraniega, la principal inquietud en Hollywood tiene origen en la sensación de cansancio del público con los superhéroes porque la campaña promocional no ha conseguido encender el entusiasmo del público.
Las primeras previsiones de taquilla apuntan a un estreno estadounidense de entre 47 y 65 millones de dólares, una horquilla que situaría el filme entre resultados discretos como The Marvels y cifras más sólidas, aunque lejos de extraordinarias, como las de Black Adam.

En los últimos avances y materiales promocionales hay un detalle imposible de ignorar como es la omnipresencia de Superman. Aunque el personaje tendría una aparición breve dentro de la trama, Warner Bros. lo ha convertido en un reclamo visual. En la industria interpretan el movimiento como una maniobra conservadora de la promoción para apoyarse en el impulso comercial de Superman y blindar un proyecto que no transmite confianza.
Las dudas no terminan ahí. Según diversas informaciones surgidas en el circuito industrial estadounidense, Supergirl habría pasado por al menos diez proyecciones de prueba, una cifra demasiado elevada incluso para los estándares del gran blockbuster contemporáneo. El estudio habría experimentado con tres finales distintos, múltiples montajes y una presencia más amplia de Superman en diferentes versiones del filme.

Las reacciones internas, además, habrían sido desiguales. La interpretación de Milly Alcock recibe elogios de manera consistente, mientras que parte de las críticas apuntan a las escenas de acción y al villano Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts.
La producción también ha vivido cambios musicales poco habituales. Para la banda sonora se han utilizado tres compositores distintos: Ramin Djawadi, Tom Holkenborg y Claudia Sarne. El tono, según quienes han visto distintos montajes, se aleja del espectáculo superheroico convencional y apuesta por la melancolía de aventuras, descrita internamente como un “western espacial”, con elecciones musicales que recuerdan al espíritu desenfadado de Guardianes de la Galaxia.

Entre los elementos mejor valorados en las pruebas destaca la breve aparición de Jason Momoa como Lobo, personaje cuya recepción habría sido especialmente positiva entre los espectadores.
El problema para DC Studios es que tantas revisiones suelen interpretarse como que el estudio intenta corregir una película problemática. Según distintas fuentes de la industria, el montaje continúa cambiando de una proyección a otra.
Dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira, Supergirl se ha convertido en una prueba decisiva para el futuro cinematográfico de DC. La venta de entradas ha comenzado, y entonces llegará el primer veredicto real del público.
Si Supergirl no ayuda en el renacimiento de DC, se pondrá freno al impulso que el estudio esperaba hasta el estreno de Superman: Man of Tomorrow.



