En la 46 edición de los premios de la Academia de Hollywood, celebrada el 2 de abril de 1974 para reconocer las películas estrenadas durante 1973, cinco gigantes del cine se disputaban el Oscar al mejor actor protagonista: Jack Lemmon, Marlon Brando, Jack Nicholson, Al Pacino y Robert Redford. Ganó Lemmon por Salvad al tigre (Save de Tiger), aunque ya tenía el premio como actor de reparto por Escala en Hawai (Mister Roberts) (1955). También lo tenía Brando (dos para ser exactos, por La ley del silencio en 1954 y por El padrino en 1972). Los demás lo ganarían en años posteriores. Nicholson conseguiría tres, dos como protagonista y uno como secundario. Para Redford, sin embargo, esta sería su primera y única nominación como actor, aunque lo ganó como director por Gente corriente (Ordinary People) (1980). Pacino tendría que esperar más. Exactamente unos 20 años y muchas nominaciones hasta que por fin lo ganó por Esencia de mujer (Scent of a Woman) (1992).

En Serpico, la película por la que Pacino era candidato esa tarde noche de 1974, el actor interpreta a un policía real que se enfrentó a todo el sistema corrupto. Al final, como la porquería llega hasta las más altas esferas, decide denunciar en la prensa. El Times publica su relato y es entonces cuando la película de Sidney Lumet entra de lleno en el terreno del cine de denuncia tan de moda en la década de 1970, el de Network (1976) y Todos los hombres del presidente (1976).
Precisamente, Serpico nació como un vehículo estelar para Paul Newman y Robert Redford, una nueva historia para la famosa pareja de Dos hombres y un destino (1969). Redford sería el policía y Newman interpretaría a su aliado en la cruzada, el abogado que finalmente encarnó Tony Roberts.
Pacino habla en la película como Martin Scorsese, el director que Francis Ford Coppola sugirió como posible candidato para dirigir. Al final el elegido fue John G. Avildsen, pero fue despedido antes de comenzar el rodaje. Entonces entró en escena Sidney Lumet y se hizo con la película. Avildsen, por cierto, terminó dirigiendo Salvad al tigre y un par de años después ganaría el Oscar por Rocky (1976) y conquistaría al público juvenil con Karate Kid (1984). Antes de que lo largaran, se hizo amigo del verdadero Frank Serpico e incluso compartieron una casa en la playa de Long Island durante tres años en la década de 1980.

Uno de los grandes aciertos de Serpico es su banda sonora, firmada por el griego Mikis Theodorakis, un compositor nunca nominado al Oscar pero sí a los Globos de Oro, por Zorba el griego (1964) y a los Bafta, por Z (1969), Estado de Sitio (1972) y Serpico (1973).
Aunque Serpico solo competía con dos candidaturas, actor y guion adaptado, fue una de las grandes películas de los Oscar. Fue el año de El golpe (The Sting), la gran triunfadora y protagonista de un curioso dato: con 10 nominaciones a los premios de la Academia y solo una a los Globos de Oro, marcó un distanciamiento entre los dos premios como nunca ha vuelto a ocurrir. La otra gran película del año era El exorcista, también con diez nominaciones. Pero más allá de eso, las estrellas fueron Groucho Marx y su Oscar de honor, dos niñas de 10 y 14 años respectivamente, Tatum O’Neal y Linda Blair, ambas candidatas y la primera ganadora, y una gran diva de Hollywood que recibía su primera nominación al Oscar después de casi 50 años de carrera: Sylvia Sydney (1910-1999).

Otras tres grandes damas que brillaron esa noche: Edith Head (1897-1981) recibía el octavo y último Oscar de su carrera por el vestuario de El golpe, luego estaría nominada en dos ocasiones más, en total, 35 candidaturas, convirtiéndose en la mujer más galardonada en la historia de los premios. Susan Hayward (1917-1975) apareció muy enferma para presentar junto a Charlton Heston el Oscar a la mejor actriz, llevándose una de las ovaciones más sonadas que se han escuchado nunca en una gala de los Oscar. Y Katharine Hepburn (1907-2003) que, siendo la actriz más galardonada de la historia de los Oscar (con cuatro premios), nunca había asistido a una ceremonia de los premios de la Academia. Ese año hizo una excepción y se presentó en la gala para entregar el reconocimiento Irving Thalberg a su amigo el productor Lawrence Weingarten. La estrella puso tres condiciones: que su presencia no se anunciase hasta pocas horas antes de empezar la gala, que no hubiese ningún tipo de guion para poder decir lo que le diera la gana y que se recuperara durante su intervención el decorado del musical Coco, sobre la vida de Coco Chanel, que ella había representado en 1971 en ese mismo Dorothy Chandler Pavillion.

Más allá de eso, un incómodo invitado fue un tal Robert Opel, el hombre que apareció desnudo (se llama Streaking o el acto de correr sin ropa en lugares públicos) en el escenario ante la impasible mirada del presentador David Niven. El tipo tuvo sus minutos de gloria y después se fue de cabeza a la crónica negra de Hollywood: fue asesinado el 7 de julio de 1979 durante un intento de robo en su estudio de San Francisco.
El Oscar a la mejor película para El golpe lo recogieron Tony Bill, Michael Phillips y la esposa de este Julia Phillips, que se convertiría en la primera mujer en ganar un premio de la Academia en esa categoría. En 1989 se unió a ella Lili Fini Zanuck por Paseando a Miss Daisy y luego lo harían Wendy Finerman (Forrest Gump. 1994), Donna Gigliotti (Shakespeare in Love. 1998), Fran Walsh (El señor de los anillos: El retorno del rey. 2002), Cathy Schulman (Crash. 2005), Kathlyn Bigelow (The Hurt Locker. 2009), Dede Gardner (12 años de esclavitud. 2013), Blye Pagon Faust y Nicole Rocklin (Spotlight. 2015), Adele Romanski y Dede Gardner (Moonlight. 2016), Kwak Sin-ae (Parásitos. 2019), Frances McDormand, Mollye Asher y Chloé Zeo (Nomadland. 2020), Emma Thomas (Oppenheimer. 2023), Samantha Quan (Anora. 2024) y Sara Murphy (Una Batalla tras otra. 2025).
Serpico se puede ver en Filmin



