Ya lo dijo el cineasta e historiador de cine David J. Skal, “la traslación a la pantalla de la novela Entrevista con el vampiro tiene los elementos de una gran ópera bufa; o, como poco, los de uno de esos libros de chismes y salseo que, lamentablemente, nadie escribió”. Todo lo que rodea a la mítica película de Neil Jordan estrenada en 1994 es una buena noticia y la serie derivada de ella, y de la novela de Anne Rice, es la mejor de todas.

La tercera temporada de la serie Entrevista con el vampiro se puede ver en AMC+ desde el lunes 8 de junio y a partir de ahí, cada lunes un episodio nuevo hasta completar los siete de la temporada. Además, con cada episodio se emite un programa especial, con el título de El vampiro Lestat: After Dark y conducido por la escritora Lizzie Bassett, una mezcla de conversaciones, debates y juegos con el elenco, guionistas, directores y otros miembros del equipo de la serie, todos ellos invitados que analizan los diferentes episodios.
AMC+ se puede ver a través de Vodafone tv, Prime Video y Apple tv.

La gran novedad de esta tercera temporada es que Lestat de Lioncourt es el gran protagonista, en vez de Louis de Pointe du Lac, que fue el centro de las tramas de las dos anteriores. Si el actor inglés Jacob Anderson nos tiene que hacer olvidar a Brad Pitt desde la primera temporada, el australiano Sam Reid asume la tarea de reemplazar en el papel de Lestat a Tom Cruise.
Sobre todo, porque ahora Lestat es la estrella de la función y la prueba es que esta tercera entrega lleva por nombre El Vampiro Lestat, para que no quede ninguna duda. Al seductor inmortal lo veremos convertido en una estrella de rock que está de gira, es adorado por miles de fans y sigue con su macabra misión de convertir a humanos en vampiros. Sam Reid se sale y nos coloca a sus pies. En la prensa se ha dicho que “La etapa de estrella del rock de Lestat es una evolución audaz, reflexiva y sumamente disfrutable para la serie más infravalorada de la televisión”. Ese es un titular, pero hay muchos más ejemplos. En líneas generales, las dos temporadas anteriores se presentaron como una libre versión de las primeras novelas de la extensa serie Crónicas Vampíricas de Rice (13 libros) y fue considerada “una de las mejores adaptaciones en la historia de la televisión, una serie que logra honrar el espíritu lujoso y emocionalmente decadente de su material original, incluso mientras introduce cambios importantes en los acontecimientos narrados en la historia original de Anne Rice«.

Esta tercera va más lejos todavía. Nos lleva al corazón y a la sangre de Lestat y nos enseña lo que no esperábamos, la relación que tiene con su madre, interpretada por la gran Jennifer Ehle. Sam Reid nos da unas pistas: “Lestat no sabía qué hacer con su vida, y su madre tomó el control y le empujó a convertirse en lo que ella quería que fuera o lo que quería ser ella misma. Nunca tuvo la oportunidad de descubrirlo del todo. Todo el mundo necesita a su madre. Necesitas ese amor maternal. Tienes que recibir ese amor. Y cuando se te da un amor sexual, es muy, muy complejo. Toda tu relación con tu identidad sexual está ligada a tu deseo de ser amado de niño. Está la madre/hijo, y luego están los amantes, la creadora y el alumno. Juntas esas tres cosas y las tocas todas a la vez. Que es lo que es esta serie la mayor parte del tiempo: tocas como cinco cosas a la vez. Es muy divertido. Es tan complicado, es un lío…”.

Un lío incestuoso que se lleva mejor si tienes al lado a la actriz Jennifer Ehle, a la que recordamos, entre otros muchos trabajos, como la agente de la CIA Jessica en la obra maestra Zero Dark Thirty (2012). «Representar todo eso con Jennifer fue lo mejor. Tirando y empujando y viendo hasta dónde podíamos llegar y hasta dónde nos dejaban llegar. Eso se traduce en un conjunto increíble de dinámicas para probar. No se hace para impactar. Es fundamental para el personaje escarbar en quién es y por qué está tan jodido. Es muy incómodo de ver. Pero la serie de libros nunca ha sido cómoda. No hay nada cómodo en ello”, cuenta Sam Reid.

El actor tiene razón. Solo tenemos que recordar que Anne Rice escribió la primera novela de la saga en 1973 (aunque no fue publicada hasta tres años después) como terapia para superar la muerte de su hija de seis años. Michele, como se llamaba la cría, es claramente Claudia, la niña vampiro que “adoptan” Lestat y Louis (y que en cine interpretó una jovencísima Kirsten Dunst y en la serie tiene los rasgos de Bailey Bass en la primera temporada y Delainey Hayles en la segunda). Por eso, nada de lo que cuenta Rice es agradable, aunque resulta fascinante. Con la serie pasa igual.

Ese tono macabro e inquietante que tiene la película de Neil Jordan se mantiene en la serie. Pero para ser sinceros, los fans de la novela van a disfrutar más con la serie. Para empezar, Anne Rice confesó en una entrevista que Lestat como estrella de rock estaba inspirado en Jim Morrison, el líder de la banda The Doors. Sam Reid recuerda a Val Kilmer en la película de Oliver Stone y ahí tenemos todo un campo para la diversión. Los amantes de la música verán como sus ídolos son mencionados en una sucesión delirante que va de Beyoncé, David Bowie, Freddie Mercury, Sting o Taylor Swift. En realidad, esta tercera temporada tiene su base en La reina de los condenados, la tercera novela de las Crónicas Vampíricas. Con Stuart Townsend en el papel de Lestat (después de que Tom Cruise rechazara volver a él), la película defraudó a muchos, entre ellos a la propia Anne Rice, que se había quedado encantada con Entrevista con el vampiro (1994).

Y para terminar, un guiño para los fans: en esta tercera temporada, Louis de Pointe du Lac aparece con el nombre de «Thomas Pitt», un homenaje como otro cualquiera a Tom Cruise y Brad Pitt.
La serie Entrevista con el vampiro se puede ver en AMC+ a través de Vodafone tv, Prime Video y Apple tv.



