La pesadilla de una patinadora en un trozo de hielo

De una aislada playa australiana con Nicolas Cage en The Surfer nos vamos al Océano Ártico. Como ya hay un Infierno Bajo Cero, que es el título que han puesto a la película en España, igual al de la cinta bélica de 1954 dirigida por Mark Robson y protagonizada por Alan Ladd, vamos a llamarla Ice Skater, que es su título original.

Ice Skater (2026) trata de una joven patinadora artística que de viaje por los paisajes del Ártico con su equipo se despista y se queda a la deriva sobre un témpano de hielo que se ha desprendido.  

Las películas de supervivencia con personas atrapadas en lugares insospechados se están poniendo el listón muy alto. Lejos quedan los tiempos de Olivia de Havilland encerrada en un ascensor en Lady in a Cage (1964), José Luis López Vázquez en La cabina (1972) o de Tallulah Bankhead, John Hodiak y Walter Slezak entre otros a la deriva en un bote salvavidas en Náufragos (Lifeboat) (1944).

Hemos visto al pobre Bill Skarsgård encerrado en un coche en la excelente Blindado (Locked) (2025) o a las dos amigas suspendidas en una torre de comunicaciones abandonada, a 600 metros del suelo, en la reivindicable Fall (2022). Pero hay muchos más ejemplos realmente rocambolescos. Anna Castillo en un contenedor de mercancías que ha caído al océano en Nowhere (2023), Blake Lively en una roca en el mar asediada por un tiburón en Infierno azul (The Shallows) (2016), los tres esquiadores paralizados en un telesilla en medio de un temporal en Bajo cero (Frozen) (2010), el montañero interpretado por James Franco inmovilizado durante una escalada en Utah en 127 horas (2010) o las dos hermanas de vacaciones en México atrapadas en una jaula en el fondo del mar rodeadas de tiburones en A 47 metros (47 Meters Down) (2017). También a Colin Farrell emulando a José Luis López Vázquez en Última Llamada (Phone Booth) (2002).

De todas formas, las más repetidas son las de las islas desiertas (ahí está la última, Send Help (Enviad ayuda) y las de aquellas personas que por un descuido se quedan a la deriva en el inmenso océano, ya sea porque se olvidan de soltar la escalera (A la deriva (Open Water 2: Adrift. 2006), porque son abandonados accidentalmente por su barco turístico (Open Water. 2003) o porque sufren un accidente (El arrecife: The Reef. 2010).

La patinadora de Ice Skater no se puede creer lo que la está pasando. La situación en la que se encuentra es tan surrealista que no puede ser verdad. Esa es la sensación de los protagonistas de todas las películas que hemos citado. En el caso de esta pobre chica, las cosas se complican de tal manera por culpa del deshielo, cada vez tiene menos sitio, que encontrarse con un enorme oso polar será el menor de sus problemas.

Al final, la película dirigida por el finlandés Taavi Vartia nos regala un sorprendente giro para convertirse en todo un alegato a favor de los pobres teleoperadores que te llaman sin parar y les cuelgas sin contemplaciones.

Ice Skater (Infierno bajo cero) (The Drift) se puede ver en Prime Video

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