Audrey Rose tras los inquietantes pasos de El exorcista

Imaginen que un buen día su hijo de seis años se pone a tocar el piano como un músico avanzado, cuando el chico no ha dado clases en su vida. Este suceso tan inquietante lo vivió el escritor Frank De Felitta (1921-2016) y la experiencia le llevó a escribir una novela sobre la la reencarnación. “Me inspiró ese incidente en el que mi hijo comenzó a mostrar talentos e intereses inusuales. Un ocultista me sugirió que el niño podría estar recordando una vida anterior”. Este crío en la ficción pasó a ser Audrey Rose.

Como en El exorcista (1973), que estaba basada en un hecho real protagonizado por un niño, en Las dos vidas de Audrey Rose (Audrey Rose) (1977) también se cambió el sexo del protagonista. Audrey Rose es una niña feliz con unos padres más felices todavía. La niña, interpretada por Susan Swift, no es Linda Blair aunque Marsha Mason (1942), que hace de la madre, sí puede ser Ellen Burstyn. La actriz nominada en cuatro ocasiones al Oscar está a la altura de Burstyn. En su caso, la niña no está poseída, es una reencarnación. Resulta que Audrey Rose tiene sueños raros y en la casa se reciben llamadas inquietantes. ¿La niña está bien? Parece que no. Hay una escena particularmente buena donde la madre sigue a su hija a la salida del colegio por las calles bajo la lluvia. Ese momento nos recuerda a Amenaza en la sombra (Don’t Look Now) (1973), que siempre es una muy buena referencia. En cualquier caso, el mundo se volvió loco con El exorcista y Robert Wise (1914-2005), el director de Las dos vidas de Audrey Rose (Audrey Rose), viejo zorro, se apuntó a la euforia.

Ambas películas, la de William Friedkin y la de Wise, se parecen mucho. “No creo que vayamos a probar con esta película que existe la reencarnación, pero estoy muy abierto a la posibilidad de lo sobrenatural, lo paranormal, la posibilidad de que existan dimensiones”, declaró en su momento el director de clásicos como West Side Story (1961), La mansión encantada (1963), Sonrisas y lágrimas (1965) o La amenaza de Andrómeda (1971).

Marsha Mason (1942), por su parte, era toda una celebridad en los ambientes teatrales de Broadway y estuvo casada con el gran dramaturgo Neil Simon entre 1973 y 1983. No fue una actriz muy popular, pero sí muy reconocida y podía haber ganado el Oscar si no hubiese rechazado Norma Rae (1979), que le dio el premio a Sally Field. Marsha rodó Audrey Rose justo antes de su película más conocida, La chica del adiós (The Goodbye Girl) (1977), comedia romántica escrita por su marido que convirtió a Richard Dreyfuss en el actor más joven en ganar el Oscar como protagonista (récord que le arrebató Adrien Brody en la ceremonia de 2003). Marsha no se quedó contenta con su interpretación de la madre de Audrey Rose. “Lo único que hice fue llorar y eso convirtió la película en una tragedia griega”. Ahora está retirada y dirige su propio negocio de hierbas medicinales llamado «Resting in the River», donde vende y fabrica medicamentos en su huerto de Albuquerque, Nuevo México.

Anthony Hopkins con Susan Swift (Audrey Rose)

Un hombre extraño y de mirada rara vigila a Audrey Rose, sigue a la madre bajo la lluvia y al marido y padre de la niña. Este señor hace 11 años era feliz, pero perdió a su mujer e hija en un accidente. Menos mal que una médium le dijo que su hija estaba viva y le dio detalles de dónde vivía (como en Amenaza en la sombra). Ese hombre es Anthony Hopkins, mucho antes de pasar a la historia como Hannibal Lecter.

Las dos vidas de Audrey Rose (Audrey Rose) (1977) se puede ver en Prime Video

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