Texto: María Estévez (Los Angeles)
El hockey sobre hielo nunca había sido tan sexy. Más que rivales, título con el que se distribuye en España la serie canadiense Heated Rivalry, comenzará este verano a rodar su segunda temporada entre Montreal y Toronto después de convertirse, casi sin previo aviso, en uno de los fenómenos televisivos más comentados de los últimos meses. En España, la serie puede verse en exclusiva en Movistar Plus+.

Lo que empezó como una adaptación relativamente discreta de las novelas románticas de Rachel Reid terminó explotando como un fenómeno viral internacional. TikTok, Tumblr, Reddit y X se llenaron durante meses de clips, fancams y análisis obsesivos sobre la relación entre Shane Hollander e Ilya Rozanov, dos estrellas rivales del hockey atrapadas en una historia de deseo clandestino. La serie convirtió a sus protagonistas, Hudson Williams y Connor Storrie, en los nuevos iconos de la pequeña pantalla y confirmó algo que la industria todavía parece empeñada en descubrir una y otra vez: que las historias LGBTQ+ también pueden convertirse en auténticos fenómenos mainstream.

El rodaje de la nueva temporada arrancará en julio bajo el sello de Accent Aigu Entertainment. Según la sinopsis adelantada por la producción, los nuevos episodios seguirán explorando la relación entre Shane e Ilya ahora que el secreto empieza a resultar mucho más difícil de sostener. Si la primera temporada funcionaba como una fantasía romántica cargada de tensión sexual y miradas imposibles en vestuarios y habitaciones de hotel, la segunda promete entrar en un territorio bastante más complejo, ya que la pareja intenta construir una relación real mientras el mundo entero amenaza con descubrirles.

Jacob Tierney, creador de la ficción, lleva semanas insinuando que la nueva temporada tendrá un tono más adulto y emocionalmente más ambicioso. Durante una reciente aparición pública en Nueva York junto a la escritora Rachel Reid, Tierney explicó que la historia abandona parte de la adrenalina inicial del romance prohibido para entrar en algo “mucho más serio”. “Seguirá habiendo sexo y coqueteo, la serie sabe perfectamente cuál es uno de sus puntos fuertes, pero ahora el centro dramático se traslada a la convivencia” admitió.
El salto narrativo tiene sentido porque la segunda temporada adaptará principalmente The Long Game, la continuación literaria de Heated Rivalry y probablemente el libro más celebrado de toda la saga Game Changer. Entre los lectores, la novela tiene casi categoría de texto sagrado. Con menos fantasía adolescente y más melodrama adulto, menos “amor imposible” y más discusiones, inseguridades y desgaste emocional. Tierney incluso definió la historia como una especie de “escenas de un matrimonio” ambientadas en el universo del hockey profesional.

Pero el éxito de Más que rivales ya no se explica solo por la química entre sus protagonistas o por su fandom online. La serie también ha terminado convirtiéndose en uno de los títulos más visibles de la nueva ola de ficción comercial que está encontrando reconocimiento crítico y premios fuera del circuito tradicionalmente queer.
La conexión con el circuito de prestigio también se ha reforzado gracias a otros proyectos vinculados al creador canadiense. Tierney figura además como productor ejecutivo de War Pony, la película premiada en Cannes con la Cámara de Oro y convertida en uno de los títulos recientes más celebrados del cine independiente norteamericano. Ese salto entre cultura fandom, televisión mainstream y reconocimiento festivalero ayuda a explicar por qué Más que rivales ha dejado de percibirse como una simple adaptación romántica para convertirse en una de las series más influyentes del momento.

La segunda temporada también ampliará el universo narrativo incorporando elementos de Role Model, otra novela de Rachel Reid centrada en Troy Barrett y Harris Drover. Según Tierney, la serie quiere profundizar en los personajes masculinos emocionalmente rotos, alejándose de versiones más superficiales del romance deportivo. “Troy es un hombre muy dañado”, explicó recientemente. Y la intención parece convertir Más que rivales en algo parecido a un gran melodrama sentimental .
Resulta difícil exagerar el impacto que tuvo la primera temporada dentro de la cultura pop online. Durante semanas, la serie dominó recomendaciones de TikTok, rankings de Tumblr y comunidades enteras dedicadas a comentar cada episodio plano a plano. Parte del fenómeno tiene que ver con que la serie entendió perfectamente qué quería su audiencia. Mucho deseo, mucha tensión emocional y una puesta en escena que trata el romance queer con la misma intensidad épica que durante décadas se reservó a las grandes historias heterosexuales. La clave de su éxito, y el motivo por el que las mujeres vieron en masa la serie, radica en el equilibrio emocional de los personajes. Aquí no se convierte la identidad queer en un problema narrativo que haya que explicar, simplemente coloca a dos hombres enamorados en el centro del melodrama y deja que el público haga el resto. El público, por cierto, respondió convirtiéndola en un auténtico fenómeno global.
Todavía no existe fecha oficial de estreno para la segunda temporada, aunque el inicio del rodaje este verano hace pensar en un lanzamiento durante 2027. Entretanto, el fenómeno sigue creciendo. Y sí, parece que Shane e Ilya todavía tienen mucho partido que jugar.



