Texto: María Estévez (Los Angeles)
La isla del tesoro, publicada por Robert Louis Stevenson en 1883, es sin lugar a dudas la mejor novela para escapar de la realidad. Más de 140 años después de su aparición, esta obra sigue ejerciendo una fascinación extraordinaria sobre lectores y cineastas de Hollywood. Dicho esto, todo indica que está a punto de emprender una nueva travesía.

Un impresionante paquete cinematográfico va de mano en mano por los principales estudios de la industria con Ridley Scott como director, Hugh Jackman vinculado para interpretar al legendario Long John Silver y Jack Thorne, guionista de la aclamada serie Adolescence, encargado de adaptar el texto de Stevenson. La operación reúne algunos de los nombres más relevantes del cine contemporáneo y ya se ha convertido en uno de los proyectos más comentados de los despachos de Hollywood.

La posibilidad de que Jacob Elordi se sume al reparto añade todavía más interés. Aunque su participación no ha sido confirmada oficialmente, se da por hecho que Scott lleva tiempo buscando un papel para el actor australiano en la que él mismo ha descrito como su próxima “película de piratas”. Director y actor estrenan en agosto La constelación del perro, aventuras en un mundo postapocalíptico con un virus que ha aniquilado a parte de la humanidad y con los supervivientes enfrentados a unos seres carroñeros.
Si Jackman encarna a Silver, resulta lógico imaginar a Elordi como una versión más adulta de Jim Hawkins, el joven protagonista que encuentra el mapa del tesoro y se embarca en una aventura que transformará su vida. Sin embargo, el futuro del actor podría depender de otra cuestión que mantiene en vilo a la industria con la posible elección del próximo James Bond.

Pocas novelas han sido adaptadas tantas veces para el cine y la televisión. A lo largo de más de un siglo, la historia de Stevenson ha generado más de cincuenta versiones. Ha sido un clásico de aventuras, una producción familiar de Disney, una película para televisión, un musical protagonizado por los Teleñecos e incluso una epopeya espacial con Treasure Planet, una de las reinterpretaciones más audaces de la historia reciente de la animación.

Cada generación parece descubrir una nueva manera de contar la misma historia. La isla del tesoro no trata realmente sobre un tesoro. El oro enterrado es apenas una excusa narrativa. El verdadero corazón del relato reside en la relación entre Jim Hawkins y Long John Silver, uno de los personajes más complejos y seductores de la literatura popular. Stevenson entendió que el peligro en la aventura es más interesante si es moral y no físico. La tensión entre admiración y desconfianza que define su relación continúa siendo tan moderna hoy como lo fue en el siglo XIX. De ahí que los cineastas sigan regresando una y otra vez a sus páginas.
La novela ocupa además un lugar singular dentro de la cultura occidental. Buena parte del imaginario pirata contemporáneo procede directamente de Stevenson. El mapa marcado con una X, el loro sobre el hombro, la búsqueda de un botín escondido, los motines a bordo y las ambiguas lealtades de los marineros forman parte de un legado cultural que el escritor escocés ayudó a construir.
Considerado una de las grandes figuras de las letras británicas, su obra combina la energía narrativa de los relatos populares con una profunda comprensión de la naturaleza humana. Si La isla del tesoro definió para siempre el género pirata, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde revolucionó la literatura gótica y anticipó algunas de las grandes obsesiones psicológicas de la modernidad. Su influencia atraviesa la literatura, el cine, el cómic y la cultura popular con una naturalidad que pocos escritores victorianos pueden igualar.

Para Ridley Scott, el proyecto parece encajar de manera sorprendente con los temas de su filmografía. Desde Alien (1979) hasta Gladiator (2000), pasando por Black Hawk Down (2001) o Marte (The Martian) (2015), sus películas han explorado personajes enfrentados a situaciones extremas donde la supervivencia depende tanto de la inteligencia como de la capacidad para navegar complejos sistemas de poder. La isla del tesoro parece un material hecho a su medida.
Sin embargo, la apuesta asusta a los estudios porque los últimos grandes proyectos de Scott han tenido resultados comerciales desiguales. Tanto Napoleón (2023) como Gladiator II (2024) superaron ampliamente los 200 millones de dólares de presupuesto sin convertirse en los fenómenos de taquilla que sus estudios esperaban. Al mismo tiempo, la relación del director con la crítica ya no es la que fue en décadas anteriores. Para muchos observadores, su última gran candidata a los Oscar fue Marte (The Martian) (2015), estrenada hace ya más de diez años, aunque títulos como El último duelo (The Last Duel) (2021) han ido ganando prestigio con el paso del tiempo.

Según diversas fuentes de la industria, varios estudios están evaluando la posibilidad de financiar el proyecto. Curiosamente, uno de los que habría decidido no seguir adelante es 20th Century Studios, pese a su estrecha relación con Scott. La razón sería porque Disney concentra ahora sus esfuerzos en relanzar su propia franquicia de piratas: Piratas del Caribe.
Nadie sabe si esta nueva versión de La isla del tesoro llegue a los cines. Pero Scott, que cumplirá 89 años este año, mantiene la esperanza aunque maneja cerca de una decena de proyectos entre sus manos, entre ellos Gladiator III, una película sobre los Bee Gees, Battle of Britain, Covenant with Death y varios más. Resulta difícil imaginar que todos terminen materializándose. Lo que está claro es que mientras existan cineastas atraídos por las grandes historias de aventuras , Hollywood seguirá regresando a Stevenson. No cabe duda que todas las generaciones necesitan emprender su viaje cinematográfico en busca del tesoro.



