La triste actualidad de Todos los hombres del presidente

El único actor que ha ganado dos años consecutivos el Oscar de reparto es Jason Robards, Jr., que se llevó el galardón por Todos los hombres del presidente (1976) y luego por Julia (1977), en cada caso, curiosamente, por interpretar a personas reales. En el primero a Ben Bradlee, director del Washington Post, y en el segundo al escritor Dashiell Hammett.

Ben Bradlee, -también con los rasgos de Tom Hanks en Los archivos del Pentágono (2017), película de Steven Spielberg que cuenta cómo el periódico investigó la forma en que Estados Unidos manejó la guerra de Vietnam, unos hechos ocurridos justo antes de los que narra Todos los hombres del presidente (de hecho, Los archivos del Pentágono termina con una imagen de edificio Watergate)- tenía que haber sido Fred Astaire en Todos los hombres del presidente, al menos esa era la elección preferida del propio interesado. Pero la interpretación de Robards es magnífica y tan estudiada que, durante el rodaje, el actor decidió que era importante que Bradlee estuviera siempre en la redacción, para que su presencia siempre se sintiera en la película. Así, los días en los que no le tocaba rodar, Robards se presentaba en el set y pasaba el rato en su oficina, sentado en el escritorio leyendo un libro. En muchas tomas se le ve de fondo, aunque no participe en ese momento en la acción principal.

Si Bradlee era el director del periódico, la dueña era Katharine Graham, que no sale en Todos los hombres del presidente, pero sí en Los archivos del Pentágono, interpretada por Meryl Streep. De hecho, Graham, que sí está en una escena del libro de Bob Woodward y Carl Bernstein en que se basa Todos los hombres del presidente, no quiso saber nada y pidió a los productores no aparecer en la trama, una decisión de la que más tarde se arrepintió. Cuando el personaje estaba sobre la mesa del guionista William Goldman (premiado con el Oscar) se barajaron actrices como Lauren Bacall, Geraldine Page y Patricia Neal. Al final, su nombre se menciona en una escena y muy de pasada.

En cualquier caso, la que se llevó el gato al agua fue Jane Alexander, que interpreta a una contable que trabajó en el Comité para la Reelección del Nixon. La mujer accede a hablar con Woodward (Robert Redford) y Bernstein (Dustin Hoffman) y lo que cuenta resulta clave en la investigación. Son dos escenas que juntas no duran más de cinco minutos y nueve segundos, suficiente para que recibiera una nominación al Oscar como actriz de reparto. El premio se lo llevó Beatrice Straight por Network, otra película sobre periodismo, esta vez ambientado en el mundo de la televisión. Curiosamente, esta actriz está en pantalla cinco minutos y dos segundos, hasta el día de hoy la actuación más breve jamás premiada con un Oscar.

Esta única escena le valió a Jane Alexander una nominación al Oscar

Todos los hombres del presidente recibió ocho nominaciones al Oscar, de las que ganó cuatro (actor de reparto, guion adaptado, dirección artística y sonido), pero no el de mejor película, que fue para Rocky. Sidney Lumet, director de otra de las nominadas, Network, no ocultó su monumental enfado por esta derrota.

En cualquier caso, de la película de Sylvester Stallone se acuerda todo el mundo, pero Network y Todos los hombres del presidente son dos de las más famosas sobre periodismo y cloacas que se han hecho nunca. Otra es Spotlight (2015), que ganó el Oscar principal. En ella uno de los personajes es Ben Bradlee Jr., interpretado por John Slattery, editor del Boston Globe cuando el periódico destapó las denuncias de abusos cometidos en el seno de la Iglesia.

Un ejercicio de lo más interesante es revisar Todos los hombres del presidente y darse cuenta de que podía estar hablando perfectamente del momento actual en España. Algunas frases y situaciones de la película encajan como un guante en los escándalos que se suceden en nuestro país. Es escalofriante comprobar cómo en asuntos como son las cloacas de la política y los periodistas que las destapan (o lo intentan, pese a todos los obstáculos) nada ha cambiado. La película de Alan J. Pakula arranca en junio de 1972 y comienza con las imágenes de varios hombres entrando por la noche en el edificio Wartergate, donde está la sede del Partido Demócrata. Son los llamados “fontaneros” a las órdenes del presidente republicano Richard Nixon. Es alucinante cómo la historia se repite. Los políticos y altos cargos implicados en el complot atacan a la prensa (el Washington Post), lo niegan todo y terminan cercados cuando un confidente de los periodistas, apodado Garganta Profunda, les dice la famosa frase que servirá de guía para muchos hombres de la prensa que llegaron después: Sigue el rastro del dinero (Follow the money). En realidad, la frase es una brillante ocurrencia del guionista William Goldman y se ha convertido en el principio fundamental del periodismo de investigación.

Todos los hombres del presidente se puede ver en Filmin

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