El hombre que hacía cine para las marcas cuando la vida era buena

Robert De Niro, Wesley Snipes, Ellen Barkin, John Leguizamo, Benicio Del Toro

Se celebra el 40 aniversario de Top Gun, el clásico que se estrenó en los cines americanos el 16 de mayo de 1986. Un motivo como otro cualquiera para hablar de Tony Scott, uno de los directores más infravalorados de la historia del cine reciente (el otro podría ser su hermano Ridley).

Tony Scott se quitó la vida a los 68 años el 19 de agosto de 2012 saltando desde el puente colgante Vincent Thomas en San Pedro, Los Angeles. Su legado para los amantes del cine se resume en 16 largometrajes y miles de anuncios comerciales, la mayoría para la empresa RSA (Ridley Scott Associates), entre principios de la década de 1970 y principios de la de 1980. Si la Academia de Hollywood premió con el Oscar a la mejor película del año 2000 a Gladiator, pero ignoró a Ridley Scott como mejor director, no es de extrañar que Tony Scott fuera también invisible para eso de los premios a lo largo de sus casi 30 años de carrera.

La primera fue El Ansia (The Hunger) (1983), una de vampiros con el insuperable trío formado por Catherine Deneuve, David Bowie y Susan Sarandon, que marcó una época, pero fue vapuleada por la crítica. Ahora es un clásico y provoca reverencias, algo que suele ocurrir, lo de recibir buenas críticas con una década de retraso, con todos los largometrajes de Tony Scott (y con los de su hermano). Su segundo largometraje fue Top Gun (1986) y la industria le abrió las puertas de par en par. Revenge (Venganza) (1990) es una maravilla, con otro trío inolvidable, Kevin Costner, Madeleine Stowe y Anthony Quinn. El último Boy Scott (1991), con guion de Shane Black, tiene frases memorables (“voy al cuarto de baño, ¿me acompañas?, el médico no me dejar levantar cosas pesadas”) y con Amor a quemarropa (True Romance) (1993) comienza el universo cinematográfico de Tarantino, el primer guion del cineasta que Tony Scott mejoró en su salto al cine.

En Marea roja (Crimson Tide) (1995) consiguió un thriller lleno de tensión ambientado en las entrañas de un submarino (algo parecido había hecho su hermano Ridley con Alien) y con dos gigantes frente a frente (Gene Hackman y Denzel Washington). Luego llegarían una sucesión de cintas de espías y acción protagonizadas por gente tan recomendable como Robert De Niro en plan psicópata obsesivo (The Fan), Will Smith rodeado de cientos de cámaras (Enemigo público), Robert Redford pasándole el testigo a Brad Pitt (Spy Game), Denzel Washington viviendo El fuego de la venganza (2004) y un continuo Déjà vu (2006) y Keira Knightley transformada en Domino Harvey, hija del actor Laurence Harvey, que dejó su carrera como modelo para convertirse en cazarrecompensas.

Eso en el cine, pero Tony Scott también tiene una carrera como realizador de spots. Su hermano y él son los maestros en ese campo, que también es cine, cortos que son como obras maestras y que suelen ser mejores que algunos largos de algunos directores. Por ejemplo, el cortometraje Apple: Lemmings (1985), por el que la marca pagó 900 000 dólares por emitirse 30 segundos durante la Super Bowl.

Sundae Kibon: Basic Ice Cream (1995), lo protagonizaba Sharon Stone en su mejor momento profesional porque ese año la actriz también estrenaba Casino y recibía la única nominación al Oscar de su carrera. Telecom Italia, con Marlon Brando en el año 2000, fue un spot de la compañía telefónica italiana que formaba parte de la campaña Come vorresti che fosse il futuro? (¿Cómo te gustaría que fuera el futuro?) formada por cuatro anuncios en vídeo protagonizados por Marlon Brando, Leonardo Di Caprio, Woody Allen y Nelson Mandela.

Tony Scott era uno de los grandes. En la biografía de Tom Cruise escrita por Andrew Morton, este nos cuenta cómo llegó Top Gun a la vida del cineasta y el momento publicitario que fue clave en ese encuentro. El proyecto lo habían rechazado directores cotizados como John Carpenter y David Cronenberg. Al final, los productores se fijaron en Tony Scott “que por entonces estaba rodando anuncios publicitarios después de que su película El Ansia fuera destrozada por los críticos. Sin embargo, su anuncio que mostraba un automóvil Saab en una carrera contra un avión caza captó la atención de los productores”.

Cuenta el escritor que durante el rodaje de Top Gun se dieron varios momentos memorables. Hay uno especial, una noche de fiesta con todo el equipo para celebrar el 23 cumpleaños de Tom Cruise. Acabaron todos en la piscina. “Era una locura. Tom tenía a sus chicas allí y Kelly (McGillis) tenía a las suyas. Tony (Scott) tenía a allí a Brigitte (Nielsen)”. El director tenía un affaire con la escultural actriz danesa, a la que había conocido durante el rodaje de Superdetective en Hollywood II (1987), dirigida por Scott. Brigitte estaba casada entonces con Sylvester Stallone. El asunto acabó también con el matrimonio del director con Glynis Sanders.

Pese a todo, como dice Morton, “la vida era buena durante el rodaje de Top Gun y estaba por ser muchísimo mejor”.

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