La noche de los Oscar de José Luis López Vázquez como Mi querida señorita

La ceremonia de los Oscar celebrada el 27 de marzo de 1973, para premiar las películas estrenadas a lo largo de 1972, fue de las más recordadas en la historia. Esa noche Edward G. Robinson, que había fallecido en enero y jamás fue nominado, recibía un Oscar de honor. También fue la noche de El Padrino (tres Oscar, incluyendo mejor película, de diez candidaturas), Cabaret (ocho premios de diez nominaciones), Bob Fosse (mejor director) y Liza Minnelli (mejor actriz).

Una de las películas del año era La aventura del Poseidón (nueve nominaciones) y otra La Huella, la comedia de misterio de Joseph L. Mankiewicz con cuatro candidaturas. Fue el año en que estuvo nominado el documental de Laurence Merrick sobre Charles Manson, el de la proeza de John Williams con su doble candidatura por las bandas sonoras de Imágenes y La aventura del Poseidón y el primero en que dos actrices negras, Diana Ross y Cicely Tyson, estaban nominadas en la categoría principal. Entre las candidatas a mejor película estaba Deliverance, excelente y violenta travesía por el río Cahulawassee en Georgia dirigida por John Boorman que llegaba rodeada de escándalo (una escena con Ned Beatty corriendo por el bosque tuvo mucha culpa).

Pero sobre todo fue la noche de Marlon Brando, aunque no estaba porque no recogió el Oscar al mejor actor y prefirió que subiese una india en su lugar. Para el cine español también fueron unos Oscar especiales. Gil Parrondo recibía su tercera nominación consecutiva a la dirección artística (había ganado en las dos anteriores) y El discreto encanto de la burguesía se llevaba el Oscar a la mejor película extranjera para Francia, aunque estaba dirigida por el español Luis Buñuel. En ese apartado competía en nombre de España la película Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán.

Precisamente poco se ha hablado de que esa noche, en silencio y sin llamar la atención, los Oscar también recibían a un actor español que luego no hizo carrera en Hollywood. José Luis López Vázquez era el protagonista de la película española nominada, en el papel de esa “querida señorita” de provincias recatada de 43 años, virgen, formal, con genio, puritana, estricta…, se afeita por las mañanas y dice con pena que a ella nunca le ha querido nadie. Como John Williams, López Vázquez llegaba a los Oscar con dos películas. También estaba en Viajes con mi tía, de George Cukor, tres nominaciones (actriz para Maggie Smith, dirección artística para Gil Parrondo, y Fotografía) y un premio para el vestuario. Cukor no entendía cómo López Vázquez no había triunfado más todavía, con todo ese talento para convertirse en un actor internacional, de la misma manera que años después Quentin Tarantino no se podía creer que Chicho Ibáñez Serrador no hubiera tenido todo el apoyo del mundo para hacer más de los dos largometrajes que dirigió.

En Mi querida señorita, la protagonista sufre un accidente de coche al principio, se recupera con su sirvienta (de la que luego sabremos está enamorada) interpretada por Julieta Serrano y se reencuentra con un amigo del pasado que es Antonio Ferrandis. Adela, como se llama la “señorita” cree que no es una mujer normal y se marcha a Madrid, donde encuentra habitación en una pensión regentada por unas impagables Lola Gaos y Chus Lampreave, tía y sobrina cotillas, odiosas y brujas en el peor sentido de la palabra. Ahí coincide con la prostituta que borda Mónica Randall, actriz que venía de estar con Charles Bronson, Toshirô Mifune, Alain Delon, Ursula Andress y Capucine en el excelente western Sol Rojo (1971).

 Lo mejor de este clásico del cine español es la escena final, cuando el protagonista dice “tengo miedo” y la joven Isabelita cierra la película con la frase: “qué me va usted a contar, señorita”.

Michael Oats/Netflix © 2025

La nueva versión de la historia dirigida por Fernando González Molina también empieza con un accidente de coche, aunque aquí aparece un personaje nuevo, la abuela que interpreta María Galiana. Eneko Sagardoy sería el equivalente a Antonio Ferrandis y Anna Castillo a Julieta Serrano. Paco León hace de un sacerdote gay y durante toda la trama planea el caso Rocío Wanninkhof. El momento de la “transición” de la provincia a Madrid es igual, con el mismo plano de espaldas. También aquí lo mejor es el final, con el emotivo encuentro entre Julieta Serrano y Elisabeth Martínez.

Mi querida señorita (1972) y Mi querida señorita (2026) se pueden ver en Netflix

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