Misterios para partirse de risa

El estreno en cines de Mira cómo corren (See How They Run), en cines y en Netflix de Puñales por la espalda 2 (Glass Onion: A Knives Out Mystery) y en los escenarios de la tronchante La función que sale mal nos deja claro una cosa: las comedias de misterio están de moda. El Whodunit (¿Quién lo hizo?) en la mejor tradición de Agatha Christie en tono de humor para que el público se parta de risa mientras el asesino le parte la cabeza a su víctima.

La tradición es enorme y el modelo a seguir en el cine es sin duda la maravillosa y muy divertida Un cadáver a los postres (Murder by Death) (1976), con guion de Neil Simon y un reparto de grandes nombres donde sale hasta Truman Capote, como el anfitrión que reúne en su mansión a los detectives más famosos del mundo. Hasta se oye a Fay Wray, pues el grito de mujer que sirve como timbre de la casa es el de la mítica actriz en King Kong (1933). Una gozada de principio a fin, una obra maestra del humor que lo fue incluso antes de rodarse. “Deberíamos haber grabado la primera lectura completa del guion y haberlo editado como un álbum de comedia. Ese primer ensayo ha sido lo mejor que he presenciado en cualquiera de mis obras o películas”, declaró Simon. La mejor parodia de este género que se ha hecho nunca en cine con homenaje a los grandes personajes de la literatura de misterio: Nick y Nora Charles y Sam Spade, creados por Dashiell Hammett, Hercule Poirot y Miss Marple, de Agatha Christie, y Charlie Chan, de Earl Derr Biggers.

En 1985 se estrenó Cluedo. El juego de la sospecha (Clue) (1985), la primera película que se hacía basada en un juego de mesa y un fracaso en la taquilla, aunque con el tiempo se ha convertido en una obra de culto. John Landis participó en el guion y Lesley Ann Warren, tres años después de ser nominada al Oscar por Victor/Victoria (1982), sustituyó en el último momento a Carrie Fisher como la sexy y apretada Miss Scarlet. 

Puñales por la espalda (Knives Out) (2019) y su secuela están en la línea de Un cadáver a los postres y Cluedo. Las vibraciones son tan buenas que ahora se prepara una nueva versión de esta última, un proyecto producido y protagonizado por Ryan Reynolds, para el que vuelve a contar con los escritores de Deadpool, Rhett Reese y Paul Wernick. En este nuevo Cluedo también estará Jason Bateman, que triunfa como actor y realizador con la serie Ozark.

Cuenta Rian Johnson que durante el rodaje de Puñales por la espalda habló mucho con Daniel Craig sobre la interpretación de Peter Ustinov como Hercule Poirot, tanto en el cine como en la televisión. James Bond se transforma en Poirot y toma como modelo a Ustinov. Lo nunca visto.

Para Terrorífica luna de miel (Haunted Honeymoon) (1986), Gene Wilder se inspiró a su vez en el clásico El caserón de las sombras (The Old Dark House) (1932), basado en la novela de J.B. Priestley. El homenaje era tan directo que incluso una frase de esta se pronuncia exactamente igual en la de Wilder: “Aquí todos andaban sin Dios. Solían traer a sus mujeres: descaradas, criaturas apoltronadas en sus sedas y satenes. Llenaban la casa de risas y pecado. Risas y pecado”. Sin embargo, el personaje de la tía Kate (interpretado por Dom DeLuise) tenía como modelo al de la inválida Mrs. Warren (Ethel Barrymore) de La escalera de caracol (The Spiral Staircase) (1946), otro clásico del género, basado en la novela Some Must Watch, de Ethel Lina White.

Agatha Christie publicó Diez negritos en 1939, Priestley la suya, titulada originalmente Benighted, en 1932, y ambas cuentan cómo un grupo de extraños se quedan atrapados en una siniestra mansión sin poder salir y con un asesino rondando por ahí. Es el llamado “Old Dark House Mystery Comedy”. Como la obra teatral escrita por John Willard The Cat and the Canary, que es incluso anterior. Se estrenó en 1922 y se llevó por primera vez al cine en 1927.

Larga vida la de un género que nos ha dado deliciosas tardes y noches en el teatro, con las comedias de misterio de Enrique Jardiel Poncela, Miguel Mihura y Alfonso Paso, por citar autores españoles, aunque los anglosajones han sido siempre los reyes de la función.

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