Con dos películas en lo más alto de la taquilla mundial, Tom Holland (Londres. 1996) ha batido un récord de esos que tanto gustan en el cine americano: Es el actor más taquillero de Hollywood, y el más joven en conseguirlo. Este año ha estrenado Spider-Man: Brand New Day y La Odisea. La primera ya es la tercera más taquillera de la historia del cine, solo por detrás de Avatar (2009) y Vengadores: Endgame (2019). La segunda sigue imparable y en este momento ocupa el puesto número 12 en la lista, entre Del revés 2 (2024) y Jurassic World (2015).

Holland, que fue descubierto para el cine, no lo olvidemos, por Juan Antonio Bayona, empezó de niño en los escenarios del Victoria Palace Theatre de Londres interpretando al protagonista en el musical Billy Elliot. Quizá por eso no le tiene miedo a nada, ni siquiera a reencarnarse en nada menos que Fred Astaire en un biopic de la estrella que prepara Paul King, el director de las dos entregas de Paddington (2014, 2017) y Wonka (2023).
Pero Holland también tiene otra medalla. Si hay una regla no escrita de que para interpretar a James Bond debes ser británico, para ser Peter Parker/Spider-Man tienes que ser norteamericano. Él es el primer actor no nacido en Estados Unidos en hacerse con el personaje de comic, pues Andrew Garfield, su predecesor, aunque se crió en el Reino Unido, nació en los Estados Unidos.



