Lo más cercano a este Problema Final, adaptado de la novela de Arturo Pérez-Reverte, que vamos a encontrar es Muerte bajo el sol (Evil Under the Sun) (1982), la cuarta adaptación de novelas de Agatha Christie que pusieron en marcha los productores John Brabourne y Richard Goodwin tras Asesinato en el Orient Express (1974), Muerte en el Nilo (1978) y El espejo roto (1980).

Muerte bajo el sol se rodó en Palma de Mallorca, que en la ficción simulaba ser una isla “en algún lugar al oeste de Suez”. El guionista Anthony Shaffer siempre fue muy consciente de que la isla debería ser una estrella más de la película, como lo fueron el barco de vapor y el tren en las dos anteriores producciones. Peter Ustinov interpretaba a Hercule Poirot por segunda vez tras Muerte en el Nilo. En la novela de Christie, el detective admite que el lugar efectivamente es romántico porque “todo respira paz. Brilla el sol, el mar es azul. Pero olvida usted, Miss Brewster, que en todas partes se encuentra maldad bajo el sol”. En ese escenario aparece la glamurosa estrella de cine Alena Marshall a la que todo el mundo detesta. El asunto se complica más por culpa de un dichoso diamante que parece ser falso.

En la novela original de Agatha Christie la isla es ficticia y se llama Sumuggler’s Island, en la costa de Devon, donde se encuentra el hotel Jolly Roger, escenario de la acción. En realidad, la escritora tenía en mente Burgh Island, también frente a la costa de Devon, un lugar muy real que también le sirvió de inspiración para Diez negritos. En El problema final, los protagonistas se quedan atrapados en un lujoso hotel situado en una pequeña isla cerca de Palma de Mallorca, aunque la miniserie se rodó en la Costa Brava. En la novela de Reverte la isla sin embargo está en el mismo Mediterráneo, pero más cerca de Corfú.

La trama sobre varios personajes atrapados en una isla es de Diez negritos, de Agatha Christie, y la frase que dice Raquel Auslander (Maribel Verdú), “estar todos juntos es la única forma de evitar que vuelva a matar”, está sacada de la novela de la autora inglesa. Ejemplos de este tipo de situación hay muchos, no sólo la planteó Diez negritos, que salió a la luz en 1939. Por ejemplo, Crimen en la posada Arca de Noé, de Molly Thynne, novela publicada en 1931, la obra teatral El gato y el canario, todo un clásico de John Willard, estrenada en 1922 y llevada al cine en varias ocasiones, o Benighted, escrita por J. B. Priestley en 1927 y llevada al cine en 1932 con el título de The Old Dark House.

Todos los personajes de El Problema Final son típicos de este tipo de misterios. Hay un productor de cine (Gonzalo de Castro) acompañado de una famosa actriz (Cristina Kovani), aunque no tan famosa como lo era Alena Marshall (Diana Rigg) en Muerte bajo el sol. También un escritor de novelas de misterio (Martiño Rivas), personaje muy común en el género que ha sido homenajeado por los más grandes, sobre todo en el teatro, desde Ira Levin en La trampa de la muerte, hasta el propio Anthony Shaffer en La huella pasando por Noël Coward en Un espíritu burlón. Tenemos un médico de pasado turbio (Pepón Nieto) que se corresponde, según Pérez-Reverte, con los clásicos personajes que bordaba Peter Lorre. El productor puede ser el siempre recordado Samuel Bronston y la actriz es un homenaje a Sara Montiel, evidente porque se habla de una película que hizo con Gary Cooper (que sólo puede ser Veracruz en 1954, con Sara, Cooper y Burt Lancaster) donde hacía “de mexicana en un western” como la actriz de El problema final y porque habla de haber sufrido un aborto, que es justo por lo que pasó Sara Montiel.

El personaje de José Coronado es, evidentemente, un homenaje a Basil Rathbone, uno de los más famosos intérpretes de Sherlock Holmes en el cine, lo hizo en 14 películas, estrenadas entre 1939 (El perro de Baskerville) y 1946 (Dressed to Kill). Rathbone acabó harto del personaje, que le había devorado, como le ocurre al Basil de Coronado. “Para cuando rodamos la última película ya estaba aburrido del todo. Ya no me agradaba el personaje. Es más, había empezado a odiarlo”, sentenció el gran Rathbone, que nunca más volvió a interpretar a Holmes en el cine, aunque sí en el teatro y en la televisión. En una escena de El problema final, Basil demuestra sus dotes en la esgrima. Rathbone también fue muy popular por interpretar a villanos de suaves modales en películas de espadachines de época, como Robin de los bosques (1938) o El capitán Blood (1935). En otra escena, el escritor Foxá (Martiño Rivas) exclama un poco exageradamente que Basil / Coronado ha sido el mejor Sherlock Holmes de la historia. Eso significa que está por delante de Rathbone, Peter Cushing (El perro de Baskerville. 1959), John Neville (A Study in Terror. 1965), Robert Stephens (La vida privada de Sherlock Holmes. 1970) o Christopher Plummer (en la extraordinaria Asesinato por decreto. 1979). Incluso de Michael Caine (Sin pistas. 1988), Robert Downey Jr. (en las dos películas de Guy Ritchie) o Ian McKellen (Mr. Holmes. 2015).

El personaje de Maribel Verdú, la mujer que dirige el hotel con una autoridad y eficacia obsesiva, es un homenaje a uno de los papeles femeninos más cautivadores de la historia del cine: el de Pat Cooper, la seria y responsable dama que lleva un pequeño y acogedor hotel junto al mar en Bournemouth, escenario de la obra teatral y posterior película Mesas separadas, de Terence Rattigan. En la adaptación al cine la interpretó Wendy Hiller y ganó un merecidísimo Oscar a la mejor actriz de reparto.

“El detective es el asesino”, frase que oímos en la miniserie, es un claro homenaje a La ratonera, obra teatral de Agatha Christie que lleva representándose en los escenarios de Londres desde 1952.
El personaje que interpreta María Valverde es la Irene Adler particular del Holmes de Coronado. En la miniserie nos cuentan que Adela, como se llama la misteriosa dama, “es brasileña por parte de su marido”. La española, Goya Mejor Actriz Revelación por La flaqueza del bolchevique (2003) y pareja de Christian Bale en Exodus: Dioses y reyes (2014), de Ridley Scott, está casada desde 2017 con el director de orquesta y violinista venezolano Gustavo Dudamel.

Tres asesinatos al amanecer es el título de la película que se rueda sobre los sucesos ocurridos en la Isla de Santa Águeda y que investigó el actor Benjamín Basil (José Cortonado) con ayuda de su nuevo amigo Francisco Foxá (Martiño Rivas). De repente estamos en cine dentro de cine, como en la célebre novela de Agatha Christie The Mirror Crack’d from Side to Side (El espejo se rajó de lado a lado) llevada al cine en 1980 con Elizabeth Taylor, Kim Novak, Tony Curtis, Rock Hudson, Geraldine Chaplin, Edward Fox, Pierce Brosnan y Angela Lansbury como Miss Marple. La historia original ideada por la escritora estaba inspirada en un terrible suceso real por el que pasó la fascinante estrella de Hollywood Gene Tierney.
Sin desvelar el final, como es lógico tratándose de una historia de misterio -un whodunit de manual-, sí podemos decir que una de las últimas escenas transcurre en un garaje, momento de tensión muy parecido a uno que vemos en Dressed to Kill (1946), la última película de la saga protagonizada por Basil Rathbone.
Problema Final se puede ver en Netflix



