Texto: María Estévez
Hay algo casi muy woodyalleniano en que, a los 90 años, el director que convirtió Nueva York en uno de los grandes personajes de la historia del cine tenga que buscarse la vida en una nueva ciudad. Esta vez le toca el turno a Madrid. Woody Allen rodará por primera vez en la capital española su próxima película, un proyecto de unos 14 millones de dólares que comenzará a filmarse el 5 de octubre y cuyo título, por contrato, tendrá que incluir la palabra “Madrid”. El argumento sigue bajo llave, aunque el reparto empieza a tomar forma.
Durante décadas, trabajar con Woody Allen fue una especie de rito de paso para los actores. Diane Keaton, Mia Farrow, Scarlett Johansson, Penélope Cruz, Cate Blanchett, Javier Bardem, Owen Wilson, Timothée Chalamet… Su cine fue durante años una parada obligatoria para intérpretes que querían dar el salto de categoría, poniendo el sello de uno de los grandes directores estadounidenses. Hoy la cosa es distinta. Allen sigue haciendo películas, pero Hollywood no quiere ni tocarlo.

Los nombres que encabezan su nuevo proyecto tampoco responden a la idea clásica de “reparto de alto perfil”. Parece que la protagonista será Jemima Kirke. La actriz y artista británico-estadounidense alcanzó popularidad mundial como Jessa Johansson en Girls, la amiga imprevisible, sexualmente libre y al borde del desastre que convirtió a la serie de Lena Dunham en uno de los retratos más reconocibles de una generación. Kirke nunca ha parecido interesada en jugar según las reglas convencionales de Hollywood. Su presencia en una película de Allen encaja, al menos sobre el papel, con esa tradición de intérpretes que llegan a su cine desde los márgenes de la industria.

La segunda protagonista será Alexi Wasser, una elección todavía más ligada al universo independiente. Wasser escribió, dirigió y protagonizó Messy, su debut cinematográfico de 2024, una película que llamó la atención de John Waters. También ha aparecido en Girls, Search Party y Poker Face, además de Art School Confidential y Cabin Fever 2. Antes del cine, Wasser tenía su propio territorio cultural en internet gracias a I’m Boy Crazy, un blog sobre citas y relaciones que desarrolló una identidad de culto. Dos artistas con carreras alejadas del molde de la estrella tradicional que tendrán a Madrid como su escenario.

Allen continúa su viaje europeo.
Madrid no supone un regreso. Es un estreno. Nunca había rodado en la capital. Su relación cinematográfica con España comenzó en Barcelona, donde filmó Vicky Cristina Barcelona en 2007, y continuó en San Sebastián con Rifkin ‘s Festival. Ahora la capital entra por primera vez en su cine como escenario exclusivo de una película.
Durante buena parte de su carrera, Allen no necesitó buscar ciudad para rodar sus películas. Su cine se centraba en Nueva York. En sus calles, sus restaurantes, sus museos, sus apartamentos, sus intelectuales, sus neurosis. Manhattan era casi una extensión de los personajes. Pero el cineasta lleva años rodando lejos de Estados Unidos. París, Roma, San Sebastián, Londres y ahora Madrid son la consecuencia de una transformación industrial y personal.

Allen ha contado que le gustaría volver a filmar en Nueva York, pero que conseguir financiación allí le resulta muy difícil. La controversia que arrastra desde las acusaciones de abuso sexual formuladas por su hijo Dylan Farrow durante el movimiento #MeToo cambió su relación con Hollywood. Allen ha negado las acusaciones y nunca ha sido condenado por ellas. La discusión sobre su figura, sin embargo, continúa condicionando la manera en que la industria se relaciona con su trabajo. Europa se ha convertido así en su refugio cinematográfico. Y Madrid, con sus terrazas, sus cafés, sus museos, y sobre todo esas noches de exceso donde se unen tradición y modernidad es el lugar perfecto para este cineasta.

Su última película ofrece una pista sobre el momento creativo en el que se encuentra. Coup de Chance, estrenada en Venecia en 2023, fue su película número 50 como director y la primera rodada completamente en francés. También fue una de las mejor recibidas de su etapa reciente. Actualmente tiene un 84% en Rotten Tomatoes, su mejor valoración desde Blue Jasmine, de 2013.
La película madrileña podría mantener además otra de las constantes de su última etapa: Vittorio Storaro. El director de fotografía italiano, responsable de la imagen de Apocalypse Now y El conformista, ha fotografiado las cinco últimas películas de Allen. Su posible regreso está por confirmar, pero sería una continuidad lógica para un cineasta que ha encontrado en la fotografía de Storaro una forma de reinventar visualmente sus escenarios europeos.

Y luego está la edad. Allen cumple 90 años en diciembre. Mientras muchos directores de su generación han convertido la memoria en el centro de sus últimas películas, él continúa haciendo lo que ha hecho durante prácticamente toda su vida profesional.
Madrid debuta delante de la cámara del creador de Annie Hall sin saber qué personaje le tiene reservado.



