Weapons y The Witches, entre brujas anda el juego
El director Zach Cregger conecta el terror de su nueva película Weapons con el legado de Las brujas, explorando figuras femeninas inquietantes y misteriosas que recuerdan a clásicos del género como La semilla del diablo.
Cuando en Weapons (2025), la misteriosa tía Gladys entra en la casa del director del colegio donde estudia su sobrino Alex, se cuela husmeando, tocando todo, hablando sin parar, como un pájaro curioso y nervioso, “siempre observando al estilo de un ave rapaz”, en palabras del director Zach Cregger. Exactamente como entra Minnie Castevet en casa de sus vecinos, los Woodhouse, en La semilla del diablo (Rosemary’s Baby) (1968). Como si fuera un sigiloso depredador. Se podría decir que Amy Madigan imita a Ruth Gordon, pero eso sería injusto. Las dos ganaron el Oscar como actrices de reparto por sus respectivas películas y Madigan, en ese momento con 75 años, se convirtió en la segunda persona de mayor edad en ganar el premio tras Peggy Ashcroft (77 años) por Pasaje a la India (1984). Más casualidades y más conexiones entre las obras maestras de Roman Polanski y Zach Cregger además de estas dos brujas que ya han pasado a la historia del cine de terror. Julia Garner, que en Weapons interpreta a la profesora Justine Gandy (un papel pensado para Rooney Mara, Renate Reinsve o Elizabeth Olsen), fue la protagonista de una precuela de Rosemary’s Baby titulada Apartment 7A (2024). Dianne Wiest interpretaba en esa fallida película Minnie Castevet.

Justine Gandy se queja y con razón. En el pueblo (ficticio) de Maybrook, Pensilvania, todo el mundo piensa que es una bruja. Es lo que pasa cuando desaparecen todos los niños menos uno de tu clase. 17 críos menos Alex, el sobrino de la tía Gladys, la extraña dama que se instala a vivir en casa de su hermana pequeña, al final de la calle. “No he visto nada igual en mi vida”, dice Justine, mientras alguien golpea con fuerza en la puerta de su casa, un recurso que da mucho miedo desde por lo menos The Strangers (Los extraños) (2008). Resulta que la tía Gladys está enferma y tiene que vivir con la familia de su hermana, aunque si supieran que la buena señora bebe agua en un bol, los padres de Alex seguro que se pensarían la invitación. De ahí a ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador, hay un par de pasos.

También hay poca distancia entre Weapons y Prisioneros (2013), según ha contado Cregger que, sin embargo, se olvida de nombrar la obra maestra de Chicho. El estilo visual de la película de los 17 niños desaparecidos está inspirado en el de esa otra cinta sobre niños desaparecidos, la de Denis Villeneuve. Es una fotografía descolorida, sombría, con días nublados y lluviosos.

La tía Gladys tiene una pariente lejana. Se llama Stephanie Bax, y también vive en un pequeño pueblo perdido, pero esta vez en Inglaterra, llamado Heddaby (ficticio). Esto ocurre en la película Las brujas (The Witches) (1966), una producción de terror y suspense de la mítica Hammer que puso en marcha la estrella de Hollywood Joan Fontaine.

La señora Bax es una bruja muy elegante a la que da vida la fascinante Kay Walsh, que estuvo casada con David Lean, apareció en El fabuloso mundo del circo (Circus World) (1964), trabajó con Alfred Hitchcock en Pánico en la escena (Stage Fright) (1950) y murió en 2005 a los 93 años por múltiples quemaduras tras un accidente.
En el pintoresco Heddaby también vive la anciana señora Rigg, que sabe mucho de hierbas (como la tía Gladys) y tiene un gato negro que se llama Vesper. La actriz que interpreta a esta abuela malhumorada e intrigante es Gwen Ffrangcon-Davies, la misma que dio vida a la señora Manningham en la primera producción de Gaslight de Patrick Hamilton y a Lady Macbeth durante casi todo 1942 junto a John Gielgud.
Así que tenemos a dos actrices muy recomendables interpretando a dos brujas muy particulares, aunque la película no les pertenece. The Witches es de Joan Fontaine, que para eso ella compró los derechos de la novela The Devil’s Own, de Norah Lofts (escrita con el seudónimo de Peter Curtis) y llamó a las puertas de Hammer con el proyecto bajo el brazo.

Cuando Joan Fontaine hizo las pruebas para el papel que le cambiaría la vida, el de la segunda señora de Winter en Rebeca (1940), la esposa de Hitchcock, Alma Reville, y la más fiel colaboradora del cineasta, Joan Harrison, opinaron y consideraron que era “demasiado tímida con una sonrisa tonta hasta un grado que es intolerable”.
Años después, y tras ganar el Oscar por Sospecha (1941), convertirse en una estrella y pelearse con su hermana Olivia de Havilland en lo que derivó en uno de los cotilleos más sonados de la historia de Hollywood, Joan Fontaine se había convertido en una mujer muy distinta. Tan diferente que cuando compró los derechos de la novela de Peter Curtis, todo el mundo pensó, sobre todo sus enemigos, que su intención era interpretar a la elegante líder de la secta de brujos. Un papel, decían los más maliciosos, que le venía como anillo al dedo. Como dice Charles Higham en el libro Hermanas, sobre la legendaria enemistad entre las dos, “se quedaron de piedra al enterarse de que su papel era el de la tímida profesora Mayfield atrapada en la secta de brujería. La antítesis de lo que era en la vida real, en todos los sentidos”.

A la profesora Gwen Mayfield no le van a desaparecer los niños de su clase como a Justine. Ella acaba de regresar de África donde ha tenido una mala experiencia en una misión con unos brujos de la zona. Una revuelta tribal que ha dejado a la señora traumatizada. Cuando llega a Heddaby para empezar una nueva vida, parece que se ha recuperado.
“Nadie se olvidaba de que era una estrella, incluso en sus trabajos más modestos”, apunta Charles Higham. The Witches (Las brujas) era uno de esos trabajos modestos de Joan Fontaine. Tanto, que fue el último largometraje de su carrera. Luego se refugió en la televisión y declaró al Hollywood Reporter: “Lo único que quiero es envejecer y convertirme en una vieja bruja arrogante y exigente”. La agente de prensa Helen Ferguson no pudo morderse la lengua y apostilló: “Pues ya lo ha conseguido”.
Como muchos temían, Joan Fontaine y Kay Walsh no se llevaron bien. La segunda pensaba que Stephanie Bax estaba muy poco tiempo en pantalla en comparación con Gwen Mayfield. Tenían que haber hecho caso a Raymond Chandler, que en su novela La hermana pequeña ambientada en el mundo del cine, dice de uno de los personajes: “Estaba bien, pero podía haber estado diez veces mejor. Claro que, si hubiera actuado diez veces mejor, habrían cortado la mitad de sus escenas para proteger a la estrella”.
Weapons (2025) se puede ver en Netflix
Las brujas (The Witches) (1966) se puede ver en Filmin
La película
Weapons
Dirección: Zach Cregger · Con Josh Brolin, Julia Garner, Alden Ehrenreich, Austin Abrams, Cary Christopher, Benedict Wong y Amy Madigan.