Una película para emocionar hasta las lágrimas

Uno de los mejores repartos para despedir 2025 es el de Goodbye, June, debut en la dirección de largometrajes de la actriz Kate Winslet.

El que quiera regalarse una panzada de llorar esta es su película. “Estamos todos fatal”, dice la June del título de este drama familiar, interpretada por Helen Mirren. A esta mujer no le gusta ni Sinatra, ni Dylan ni Picasso y en un momento dado pide desde la cama del hospital donde está ingresada un pintalabios porque “es la primera vez que me voy a morir y quiero estar guapa”.

June tiene un marido que va a lo suyo y parece no enterarse de nada (Timothy Spall) y cuatro hijos, tres chicas y un chico (interpretados por la propia Winslet, Andrea Riseborough, Toni Collette y Johnny Flynn) que viven en el caos permanente. Además, dos de ellos no se hablan.

Desde ya Goodbye, June pasa a formar parte de esas películas para ver en Navidades, una ilustre lista que va de Qué bello es vivir (1946) y Mujercitas (sobre todo la versión de 1949) hasta Los que se quedan (The Holdovers) (2023). Lo más curioso es que el guion de la película es de Joe Anders, hijo de Winslet y de Sam Mendes. Este chico, que ha heredado el genio de sus padres, escribió la historia a los 19 años, cuando un profesor le animó a que hablara sobre algo cercano, situaciones que conociera bien. Entonces recordó la muerte de su abuela materna, Sally, cuando tenía 13 años.

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