Los protagonistas de nuestras vidas cinematográficas siempre estarán en el recuerdo. Como Mel Brooks (Brooklyn 1926), el genio detrás de El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein) (1974) y El Hombre elefante (The Elephant Man) (1980), por citar dos ejemplos, una como director y la otra como productor. En el documental de HBO Mel Brooks: The 99 Year Old Man!, el artista repasa su vida ante el cineasta Judd Apatow, uno de sus más aventajados alumnos, y dice cosas tan inteligentes como que es más difícil hacer reír que hacer llorar, “para hacerle llorar a alguien solo tienes que darle un pisotón”. Pero la frase más bonita la dice un amigo suyo, cuando asegura que “Mel creyó que la palmadita que le dio el médico al nacer era un aplauso y desde entonces no ha dejado de actuar”.

“Hay avispas por toda la casa”, exclama Heather (Naomie Harris) en la sorprendente (por su tremendo final) La Avispa (The Wasp) (2024), un thriller de suspense dirigido en Londres por el español Guillem Morales, cineasta de carrera internacional desde que llamara la atención con su debut, El habitante incierto (2004), y triunfara en taquilla con su segundo largometraje, Los ojos de Julia (2010). La avispa es su tercera película y está basada en una obra teatral de la dramaturga Morgan Lloyd Malcolm, autora también de la adaptación.

En la elegante casa de Heather hay un avispero en el techo de la cocina y, aun así, Carla (Natalie Dormer), cajera de supermercado, querría vivir en ella. Las dos fueron amigas de niñas en el colegio, pero hace años que no se ven. El reencuentro entre estas dos mujeres es la base de una historia llena de giros. Hay referencias al juego del Cluedo y en un momento dado parece que estamos viendo una revisión del clásico Las diabólicas (1955). Y es que Natalie Dormer, poderosa y maligna, ha llegado a nuestras vidas para tejer una letal tela de araña, desde que fue Ana Bolena en la serie Los Tudor (2007-2010) hasta que llevó a Brad Pitt a un terrible final en la obra maestra El consejero (2013).

Gracias a esta película sabemos que existe la Avispa Tarántura, que caza arañas y tienen el cuerpo de color metálico negro azulado (la descripción que Heather ofrece de este insecto, su comportamiento y el efecto de su picadura es totalmente ajustada a la realidad). Es la gran metáfora de una historia retorcida que forma parte de ese grupo de obras de misterio llevadas con fortuna al cine, como La huella (1972) de Anthony Shaffer, Night Watch (Una hora en la noche) (1973) de Lucille Fletcher y Deathtrap (La trampa de la muerte) (1982) de Ira Levin. Todas con finales sorprendentes.

En La Avispa (The Wasp) sale a relucir, y de qué manera, el tema del bullying. Desde Carrie (1976) es un asunto recurrente en el terror porque efectivamente es terrorífico. En cines tenemos ahora El vestido, con Belén Rueda en una nueva casa encantada y con una hija que sufre acoso en la escuela.

También está en cines la comedia El fantasma de mi mujer. Si La Avispa (The Wasp) bebe de las grandes piezas teatrales de suspense, esta nueva lo hace de las comedias de misterio y humor que nos regalaron Enrique Jardiel Poncela, Miguel Mihura y Alfonso Paso. En esas comedias los muertos están muy vivos, porque aparecen y desaparecen. Todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida una representación de la obra Vamos a contar mentiras, de Paso, con ese matrimonio y el amigo de él que pasan una nochebuena inolvidable. En El fantasma de mi mujer el muerto no está en el arcón, como en Arsénico por compasión, está en el congelador.

Esa obra maestra del teatro de humor negro escrita por Joseph Kesselring fue llevada al cine por Frank Capra. La citamos, pero no hace falta irnos tan lejos. Nosotros tenemos una larga y estupenda tradición de obras cómicas policiacas. Precisamente Poncela, Mihura y Paso también están presentes de alguna manera en Viaje sin destino (1943), la comedia de Rafael Gil que comienza con unas vacaciones en la playa y con Antonio Casal en plan Monsieur Hulot y sigue, con una capacidad asombrosa para predecir comportamientos y modas, con el protagonista en su trabajo en una empresa de turismo inventando los viajes con experiencias. En esa ocasión, una noche de miedo, emociones fuertes y peligro en una mansión encantada. Al tour se apuntan un escritor que busca ideas, un hombre aburrido y Rosario con su tía y su prometido. Rosario es Luchy Soto, una estrella del cine español que, además, era hija de Guadalupe Múñoz Sampedro (una de las adorables ancianitas de la versión cinematográfica de 1960 de Maribel y la extraña familia), sobrina de Matilde y Mercedes, prima de Pilar y Juan Antonio Bardem, y tía segunda de Javier.

Detrás de la Alameda (un lugar poblado de álamos) está la casa, dice uno de los viajeros. Estamos en el terreno de El caserón de las sombras (The Old Dark House) (1932) clásico de James Whale basado en la novela de J.B. Priestley. No puede faltar el personaje de la ama de llaves (la gran Camino Garrigó) y una antigua maldición que parece se remonta 35 años atrás. “El fantasma de mi mujer” es ahora “el fantasma de mi hijo”, pero los cuerpos siguen desapareciendo después de ser “asesinaditos”. Viaje sin destino es un lujo con varios regalos. Uno de ellos la oportunidad de recuperar una película que se ve dentro de otra película. Al principio de Eloísa está debajo de un Almendro (1943) la pareja protagonista va al cine para ver Viaje sin destino, como avance de lo que les pasará a ellos después en su propia mansión. En otro momento, vemos a Antonio Casal leyendo, Matando en la sombra (The Kennel Murder Case) la novela de S.S. Van Dine y el detective aficionado Philo Vance en una edición de la inolvidable Biblioteca Oro de la editorial Molino.
Mel Brooks: The 99 Year Old Man! se puede ver en HBO
La Avispa (The Wasp) se puede ver en M+
El vestido se ha estrenado en cines.
El fantasma de mi mujer se ha estrenado en cines.
Viaje sin destino se puede ver en FlixOlé



