Spielberg vuelve a mirar al cielo y al futuro del cine y Nolan se alegra de no ir después de él

María Estévez (Las Vegas)

“Están aquí”. La frase, repetida con calculada ambigüedad en el tráiler de El día de la revelación (Disclosure Day), sirve tanto para anunciar la llegada de visitantes de otro planeta como para subrayar la presencia, siempre magnética, de Steven Spielberg en CinemaCon. El director regresó al gran espectáculo veraniego tras una década volcada en relatos personales (The Fabelmans, estrenada en 2022) o revisiones de prestigio (West Side Story, que vimos en 2021), y lo hizo con la promesa de recuperar el asombro sin renunciar a la inquietud.

El nuevo proyecto, envuelto en secreto hasta ahora, se inscribe en el territorio que mejor ha definido la carrera del cineasta: la ciencia ficción como espejo emocional. En su filmografía figuran hitos como E.T. el extraterrestre (1982) o Encuentros en la Tercera Fase (1977). El día de la revelación (Disclosure Day) retoma ese hilo, aunque lo desplaza hacia un clima más conspirativo, con visitantes llegados del espacio y un entramado gubernamental decidido a ocultar su presencia.

El tráiler proyectado ante los exhibidores dejó ver una maquinaria narrativa en plena forma. Emily Blunt interpreta a una meteoróloga con vínculos con lo desconocido; Josh O’Connor encarna a un hombre que asegura tener pruebas de contacto; y Colin Firth asume el papel de un burócrata dispuesto a todo para silenciar la verdad. Completan el reparto Eve Hewson y Colman Domingo, mientras que el guion corre a cargo de David Koepp, colaborador habitual desde Jurassic Park (1993).

Josh O’Connor y Emily Blunt 

En las imágenes mostradas se percibe el eco del pasado con persecuciones que atraviesan granjas, huidas sobre trenes en marcha, manos que no son humanas rozando rostros humanos. Spielberg administra la revelación con precisión, dejando que los extraterrestres apenas se insinúen en sombras o en la aparición fugaz de una nave que se materializa en un cielo negro. 

Más allá del espectáculo, el director insistió en el trasfondo casi documental de su premisa. Recordó su fascinación infantil por el cielo nocturno y aludió a investigaciones recientes sobre fenómenos voladores no identificados. “El mundo ha empezado a aceptar que probablemente no estamos solos”, afirmó. Para Spielberg, la distancia entre la fantasía y la posibilidad se ha acortado desde Encuentros en la Tercera Fase hasta hoy, y su nueva película pretende responder preguntas y también generar otras nuevas.

La recepción en la sala fue al unísono con una ovación en pie y un reconocimiento especial, el MPA America250, un premio creado para conmemorar el 250 aniversario de Estados Unidos y en este caso entregado por la Motion Picture Association. Visiblemente emocionado, Spielberg prometió que esta primera visita a CinemaCon no será la última. Su intervención, sin embargo, fue más allá de la promoción y adoptó un tono casi protocolario sobre el futuro del cine.

Su principal preocupación es la supervivencia de la experiencia en salas. En un contexto en el que las ventanas de exhibición se han reducido tras la pandemia y el auge del streaming, el director pidió ampliar el tiempo de exclusividad en cines. Aplaudió la decisión de Universal (la distribuidora de El día de la revelación) de extender ese margen hasta 45 días, pero pidió más. “Hoy voy a ser codicioso. ¿Escucho 60 días? ¿120?”, dijo entre aplausos.

También advirtió contra la dependencia excesiva de franquicias y propiedades intelectuales conocidas. “Si todo lo que hacemos es material ya reconocido, nos quedaremos sin combustible”, señaló. Su defensa del cine original adquiere un peso particular en boca de quien ha sabido conjugar éxito comercial y riesgo creativo durante décadas. El día de la revelación (Disclosure Day) se presenta, en ese sentido, como una prueba sobre el apetito del público por historias nuevas en un mercado dominado por adaptaciones y secuelas.

The Super Mario Galaxy Movie

Universal llega a la cita con el respaldo de un gran éxito reciente, The Super Mario Galaxy Movie, una película animada que ya ha superado los 750 millones de dólares en apenas unas semanas, y con el compromiso de reforzar el modelo de exhibición tradicional, en un momento en que la taquilla sigue por debajo de los niveles pre pandemia y cada estreno relevante funciona como termómetro del estado de la industria.

Spielberg, testigo y protagonista de varias transformaciones del medio, confía en que la respuesta esté en la propia esencia del cine con historias capaces de convocar a los espectadores en una sala oscura. “No hay nada más importante que ofrecer relatos visuales al público”, insistió. Su regreso al gran espectáculo suena a gesto pre apocalíptico.

El día de la revelación (Disclosure Day se estrenará el 12 de junio. Entonces se comprobará si el director mantiene intacta su capacidad para llenar las salas. De momento, en Las Vegas, bastó un tráiler para recordarnos que Spielberg es un maestro en mirar al cielo y hacer que los demás miren con él.

Nolan y la épica como destino

Si Spielberg miró al cielo, Christopher Nolan prefirió descender a los orígenes del relato. El director británico presentó en CinemaCon, minutos antes que Spielberg, un adelanto de La Odisea (The Odyssey), su adaptación del poema de Homero, que llegará a los cines el 17 de julio, y lo hizo reivindicando su dimensión fundacional: “No es una historia, es la historia”.

Las imágenes mostradas apostaban por la escala y el físico. Vimos momentos de la llegada del caballo de Troya, la infiltración nocturna, el peso de la guerra. Matt Damon encabeza el reparto como Ulises, acompañado por Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya y Robert Pattinson en una producción coral que, según el propio cineasta, sería más fácil describir por sus ausencias que por sus nombres.

Nolan subrayó también el componente técnico del proyecto porque es la primera película rodada íntegramente en formato IMAX con nuevas cámaras menos ruidosas, una aspiración que arrastraba desde la adolescencia y que aquí alcanza su forma más ambiciosa. Tras Oppenheimer (2023), el director insiste en una idea de cine como experiencia física.

Pero bajo la escala épica, el relato mantiene un núcleo íntimo. La Odisea (The Odyssey), dijo, es ante todo una historia sobre la familia y el regreso al hogar. Un tema clásico que Nolan reformula con su habitual precisión conceptual del tiempo.

Con humor, reconoció el vértigo de compartir escenario con Spielberg: “Me alegro de no tener que ir después de él”. La broma cerró una presentación que, sin necesidad de estridencias, confirmó su lugar como uno de los pocos cineastas capaces de convertir lo monumental en una forma de autoría.

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