Nueva York: Johnny Depp presenta su particular versión de Ebenezer Scrooge
Scrooge y los fantasmas de la Navidad (Ebenezer) es la nueva versión para la pantalla del clásico de Charles Dickens. Se han hecho muchas, pero seguro que ninguna como esta que firman el genial e imprevisible Ti West en la dirección y Johnny Depp de protagonista como el tacaño que se enfrenta a su pasado, presente y futuro mientras lucha por una segunda oportunidad de redención.
El equipo presentó la película en Nueva York, en lo que fue una premiere inolvidable celebrada en el Bryant Park Winter Village, una fiesta con el mismísimo Johnny Depp disfrazado y dándolo todo por la causa.

Ti West se confiesa un gran admirador de Cuento de Navidad (A Christmas Carol) desde su infancia, época en la que esperaba con ilusión releer este relato clásico cada temporada navideña. En la película, intensifica el factor terror al ofrecer una visión del siglo XXI de esta fábula moral del siglo XIX.

West no tenía intención de reinventar la historia por completo; optó, en cambio, por narrarla con una estética acorde a su propia perspectiva. «Siempre quise hacer una película basada en esta historia. De niño, estaba totalmente obsesionado con el libro. Le pedí a Nathaniel Halpern que trabajara en el guion mientras yo estaba ocupado con otro proyecto, porque el tiempo apremiaba: necesitaba tenerlo listo antes de Navidad».

West le expuso sus ideas a Halpern, haciendo hincapié en el componente de historia de fantasmas y, sobre todo, en la carga emocional del relato. Los espíritus que atormentan a Scrooge en esa fatídica Nochebuena son verdaderamente oscuros y aterradores, y el mundo en el que vive el protagonista resulta sombrío y solitario. Quizás el cambio más significativo respecto al original es que el director quiso presentar un argumento convincente a favor de la humanidad innata de Scrooge. Aunque sigue siendo un cínico tacaño que detesta la Navidad, el personaje logra despertar nuestra empatía a medida que contempla fragmentos de su propia vida desfilar ante sus ojos.

La decisión de West de elegir a Johnny Depp para el papel principal aporta tanto humor como patetismo a un personaje descrito por su creador como «¡un viejo pecador, avaro, que exprime, retuerce, agarra, raspa, aferra y codicia!». «Ti tenía una visión increíble para esta película —comenta el actor—. Estábamos en total sintonía desde el primer segundo. Llevamos algunos aspectos un poco más allá de lo que planteaba el libro; pero, sinceramente, cada día abría sus páginas para comprobar qué sensaciones había plasmado Dickens en una escena o para revisar los diálogos exactos. Todos los días, en cada escena. Fue un proceso de aprendizaje fascinante sobre el personaje y la historia».

Ver la emisión anual de la versión cinematográfica de 1951 de Cuento de Navidad (A Christmas Carol), protagonizada por Alastair Sim, era un ritual navideño durante la infancia de Depp. «Si la emitían en varios canales, la veía en todos. Me quedaba totalmente fascinado por la historia y por el dilema de Scrooge. Para mí, Sim siempre ha sido el Ebenezer Scrooge por excelencia. Es desagradable, da miedo; provoca deliberadamente el enfado y el resentimiento en los demás. Sentí la tentación de rendir homenaje a aquella interpretación, pero pensé: «No, eso no sería lo correcto». Buscaba algo que fuera más allá de ser simplemente un viejo miserable y codicioso».

El actor ha descubierto una faceta más humana, a menudo divertida e incluso conmovedora, en el personaje. «Es como si nos desafiara a descubrir cómo y por qué reaccionó ante los muchos golpes que recibió en su vida. ¿Cómo influyeron esos sucesos en la persona en la que se convirtió? Creo que, en su juventud, era un hombre que se preocupaba demasiado por las cosas. Tras tanto dolor y tantas traiciones, terminó aceptando una vida incompleta. Se alejó todo lo que pudo de cualquier cosa que le obligara a sentir o a preocuparse. Fue una armadura necesaria para alguien tan hipersensible».

Scrooge le recuerda una cita de Samuel Johnson que su viejo amigo, el escritor Hunter S. Thompson, utilizó como epígrafe en su novela Miedo y asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas). «Quien se convierte en una bestia se libera del dolor de ser humano», recita Depp. «La gente se convierte en bestia de distintas maneras. Si no te involucras, evitas el peligro de llegar a sentir algo de verdad. Así es como yo veía a Scrooge. A medida que avanza su noche con los fantasmas, se ve obligado a dejar atrás a esa bestia iracunda».
La interpretación que hace Depp del personaje canaliza esos mismos instintos interpretativos anárquicos que convirtieron a figuras como Eduardo Manostijeras, el capitán Jack Sparrow y Willy Wonka en iconos instantáneos. En West, Depp encontró a un colaborador entusiasta. «Ti creyó en mi enfoque del personaje», comenta el actor. «En cierto modo, Scrooge no es más que un anciano torpe. Por lo general, encuentro más humor en las situaciones de lo que el público podría esperar, y decidí aprovechar eso. Por ejemplo, cuando alguien se enfrenta a lo imposible, nunca se sabe cómo va a reaccionar. No hay artificio…»
(Photo by Slaven Vlasic/Getty Images for Paramount Pictures)