Jude Law, adiós al galán clásico

¿Qué ha quedado de Jude Law como el irresistible y seductor Dickie Greenleaf que vimos en El talento de Mr. Ripley (1999)? Esta interpretación le valió una nominación al Oscar y pasar a la historia del cine como uno de los hombres más atractivos, ya sea cantando Tu vuò fà l’americano o saliendo de la bañera ante la mirada de deseo de Tom Ripley (Matt Damon).

Han pasado más de 25 años y Law ha demostrado que es un actor con un talento extraordinario, pero del glamour de Dickie Greenleaf parece no quedar nada si nos fijamos en dos de sus últimas películas.

Jude Law y Jurnee Smollett contra el imperio racista de The Order

En The Order (2024) interpreta a un agente del FBI cansado y enfermo que llega a un pueblo de la América profunda para investigar a una banda formada por supremacistas blancos que han cometido varios atentados. La película la dirige el siempre interesante Justin Kurzel.

La historia está basada en hechos reales ocurridos entre 1983 y 1984 y Nicholas Hoult es el líder de los extremistas. Una historia muy parecida a la que nos cuenta Betrayed (El sendero de la traición) (1988), de Costa-Gavras, cambiando a Jude Law por una Debra Winger infiltrada, pues ambas se basan en parte en el asesinato en 1984 del locutor de radio Alan Berg, un abogado judío y comentarista liberal. Para completar una curiosa trilogía sobre el tema, ahí está Hablando con la muerte (Talk Radio) (1988), de Oliver Stone.

En Firebrand (La última reina) (2023) Jude Law se transforma aún más para interpretar nada menos que al rey Enrique VIII. El actor está irreconocible, gordo y asqueroso en su composición de un tirano al que vemos en sus últimos días, cuando está casado con su sexta esposa (Katherine Parr). La película del brasileño Karim Aïnouz se presentó en el Festival de Cannes y ahí, en una rueda de prensa, Law confesó que se pasó todo el rodaje poniéndose un perfume que olía muy mal para provocar todavía más repulsión y que para caminar tambaleándose, ya que Enrique VIII sufría de úlceras venosas en las piernas que hacían que se le hincharan, se colocó pequeños clavos y piedras en los zapatos. El resultado es impresionante y a uno le cuesta encontrar en esa composición al actor de Cold Mountain (2003) o al heredero de Michael Caine como el seductor Alfie (2004).

Jude Law y Alicia Vikander en Firebrand

Pero él no es el protagonista de Firebrand, ya que la película se centra en Katherine Parr, interpretada por la sueca Alicia Vikander. El espectador acompaña a esta última esposa del rey por la sangrienta corte Tudor y teme por ella, porque en un momento parece que la mujer compartirá destino con Ana Bolena y Katherine (Catalina) Howard, la segunda y quinta esposa del rey. La película está contada como un thriller de terror y ahí Jude Law lo da todo, a la altura de Charles Laughton, Richard Burton o Jonathan Rhys Meyers, pero mucho más repulsivo.

Alicia Vikander, toda una reina

La película es sobre todo interesante porque le da el protagonismo a una figura histórica que nunca lo ha tenido. Katherine Parr siempre ha sido secundaria en la historia de Enrique VIII, al contrario que Ana Bolena, que ha tenido sus películas y su protagonismo (Natalie Dormer está sensacional en la serie Los Tudor, como Merle Oberon en La vida privada de Enrique VIII, Geneviève Bujold en Ana de los mil días o Natalie Portman en Las hermanas Bolena). Aunque el papel parece que estaba pensado originalmente para Michelle Williams, la interpretación de Alicia Vikander es perfecta.

Firebrand (La última reina) se estrena en cines el 21 de Febrero.
The Order (La hermandad silenciosa) se puede ver en Prime Video

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