Martin Campbell salvó a James Bond dos veces. La primera fue en la difícil transición de decir adiós a Timothy Dalton y recibir a Pierce Brosnan para liderar una nueva etapa en la saga cinematográfica. Fue un salto complicado porque entre Licencia para matar (1989) y GoldenEye (1995) se había dado la mayor diferencia en años de estreno entre películas de James Bond hasta ese momento (una marca que se superará seguramente con Sin tiempo para morir y Bond 26). Pero GoldenEye, dirigida por Campbell, fue un éxito y 007 pudo iniciar su nuevo camino libre de toda sospecha.

La segunda vez que el director natural de Nueva Zelanda resucitó a James Bond fue cuando se fue Brosnan y entró en escena un candidato nada libre de toda sospecha, Daniel Craig. Pero Casino Royale (2006) superó la prueba con nota y es la película perfecta de James Bond, un film redondo.
Así que Martin Campbell es un artesano que soluciona problemas y sale airoso de encrucijadas.
Su primer éxito fue Ley Criminal (Criminal Law) (1988), un psycho thriller tan de moda en esa época con Kevin Bacon y Gary Oldman. Luego llegaron, entre otras, La máscara del Zorro (1998), Límite vertical (2000), Amar peligrosamente (Beyond Borders) (2003) y Green Lantern (2011).
Pero sus películas para 007 son lo mejor en la filmografía de este cineasta que le dijo no a Tom Cruise cuando la estrella le propuso dirigir Top Gun: Maverick (2022). Campbell rechazó la oferta porque, a sus 75 años, consideró que era demasiado mayor para liderar una superproducción tan enorme. También dijo no a ponerse al frente de nuevo en las aventuras de Bond El mañana nunca muere (1997), El mundo nunca es suficiente (1999), Muere otro día (2002) y Quantum of Solace (2008).

Martin Campbell también es fiel a sus protagonistas. Después de dirigir a la actriz polaca Izabella Scorupco en GoldenEye, la volvió a llamar para Límite vertical. Y después de dirigir a Eva Green en Casino Royale vuelve con la actriz francesa en Dirty Angels (Ángeles del desierto) (2024), película de acción que se ha estrenado en Prime Video.
Eva Green, inolvidable Vesper Lynd de fatal desenlace en Venecia, es uno de estos Dirty Angels (ángeles sucios o, como han traducido, ángeles del desierto). Jake se llama esta aguerrida oficial del ejército americano a la que conocemos prisionera del ISIS y casi lapidada en una zona remota de Pakistán. La película está ambientada tiempo después de este suceso en medio de la lucha feroz que mantienen los Talibán contra los terroristas del ISIS (Estado Islámico), mientras Pakistán alimenta, protege, arma, entrena y financia a los primeros.

Todo se desmadra cuando el ISIS secuestra a un grupo de niñas en una escuela femenina pakistaní. La vida de las chicas corre peligro y entonces entra en escena Jake, dispuesta a liderar un rescate casi suicida. El comando de aguerridas mujeres lo forman: The Bomb (la actriz búlgara Maria Bakalova, candidata al Oscar por la última entrega de Borat, hace cuatro años), Medic (Ruby Rose, australiana a la que hemos visto en Megalodón y la segunda entrega de John Wick), Geek (Jojo T. Gibbs, vista en Vidas pasadas y Civil War), Shooter (la inglesa Emily Bruni) y Rocky (la actriz israelí Rona-Lee Shimon, conocida por la serie Fauda). Otra actriz de Fauda, la francesa Laëtitia Eïdo interpretada a una mujer Talibán aliada de las guerreras rescatadoras.
Hay un chiste que tiene gracia de verdad relacionado con el nombre falso con el que Jake se moverá en territorio hostil. Alguien decide que se debe llamar Jessica Rabbit, como la mujer fatal animada de la película de Robert Zemeckis.
Como diría mi abuela, en esta película muere hasta el apuntador, pero es tan entretenida como cualquier historia de las inolvidables pulp magazines.