Ángeles sin Charlie

Kate Jackson, Jaclyn Smith y Cheryl Ladd se han reunido para celebrar el 50 aniversario de la serie Los Ángeles de Charlie. Solo faltaba Shelley Hack porque Farrah Fawcett y Tanya Roberts han fallecido.

La serie Los Ángeles de Charlie estuvo en antena desde septiembre de 1976 hasta junio de 1981 a lo largo de cinco temporadas. Los primeros “ángeles” que trabajan para el departamento de policía hasta que el misterioso Charlie las recluta “y ahora trabajan para mí”, como se dice en la ya mítica cabecera, eran Kate Jackson (Sabrina Duncan), Jaclyn Smith (Kelly Garrett) y Farrah Fawcett (Jill Munroe). En la segunda temporada salió Farrah y entró Cheryl Ladd (Kris Munroe, hermana de Jill). En la tercera el casting se mantuvo, pero en la cuarta salió Kate y entró Shelley Hack (Tiffany Welles). En la quinta y última, entró Tanya Roberts (Julie Rogers) para sustituir a Hack.

Las seis actrices que interpretaron a los ángeles se hicieron mundialmente famosas, sobre todo las tres primeras y sobre todo Farrah Fawcett. En aquellos primeros años ellas eran las reinas de la pequeña pantalla, pero ¿y de la grande? ¿Por qué no triunfaron en el cine cuando hubiera sido el salto lógico? El mismo que dieron años después Bruce Willis, George Clooney, Helen Hunt o Nick Nolte.

Vayamos una por una para desarrollar lo que se perdieron cuando lo tenían todo y eran la sensación en el mundo entero.

Kate Jackson (1948), por ejemplo, estaba “atada” a la segunda temporada de la serie cuando le llegó el guion de un drama familiar que prometía: Kramer contra Kramer (1979). La querían para el papel de Joanna Kramer, la mujer del protagonista que decide divorciarse de él.

La actriz, que había sido descubierta por el poderoso Robert Evans, no pudo compaginar las fechas de la serie con las de la película y el personaje terminó en manos de una desconocida Meryl Streep que también venía de la televisión (en su caso con la miniserie Holocausto). La nueva chica que había hecho solo algunos pequeños papeles en el cine (Julia, El cazador, Manhattan) ganó el Oscar como actriz de reparto y se convirtió en una estrella. Kate Jackson abandonó la serie y siguió en la televisión. La actriz triunfó de nuevo con El espantapájaros y la señora King, una comedia de espías que duró cuatro temporadas y protagonizó muchísimos telefilms, pero no volvió a tener una oportunidad en la gran pantalla. Por lo menos fue la única del grupo que recibió una nominación al Emmy por ser un ángel y, junto con Farrah Fawcett, la única que fue candidata a los Globos de Oro por la serie.

Jaclyn Smith (1945) terminó su contrato con Charlie y enseguida dio vida a la mismísima Jacqueline Kennedy en una miniserie que le valió una nominación al Globo de Oro. En su caso, también perdió una oportunidad de oro que podía haberla convertido en una estrella de cine. En pleno rodaje de la segunda temporada, recibió una oferta de las que te llegan una vez en la vida. Albert R. Broccoli la quería para el papel de agente de la CIA Holly Goodhead que se encuentra con James Bond en Venecia y luego en Río de Janeiro en Moonraker (1979). La actriz tuvo que rechazar el papel por conflictos con el calendario de rodaje entre la película de 007 y la serie de Charlie. El papel fue para Lois Chiles. A Chiles originalmente le había ofrecido ser Anya Amasova en La espía que me amó (1977), pero rechazó el papel porque en ese momento había decidido retirarse temporalmente. Luego obtuvo el papel de Holly Goodhead por casualidad cuando en un viaje en avión coincidió en asientos pegados con el director Lewis Gilbert.

La malograda Tanya Roberts (1949-2021) fue chica Bond tras terminar su contrato con Charlie. Fue en la última película de Roger Moore en la saga de Ian Fleming, Panorama para matar (1985). Tanya se hizo con el papel de Stacey Sutton por encima de otras candidatas como Sharon Stone, Priscilla Presley y Bo Derek. La actriz tenía grandes esperanzas de que este fuera su gran salto al estrellato cinematográfico. Fue entonces cuando declaró a la prensa: «Kim Basinger consiguió El mejor (1984) después de protagonizar una película de James Bond. Lo mismo podría sucederme a mí». A pesar de la atención mundial que conlleva ser una chica Bond, Tanya no volvió a aparecer en una película de cierto nivel.

Shelley Hack con Terry O’Quinn en El padrastro

Shelley Hack (1947) fue el “ángel” más misterioso. Debutó en el cine de la mano de Woody Allen con un pequeño papel en la oscarizada Annie Hall (1977) y un par de años después fue seleccionada para sustituir a Kate Jackson en la cuarta temporada. Como Ángel de Charlie apareció en 25 episodios emitidos entre 1979 y 1980 y luego las puertas del cine se abrieron para ella con un papel en El rey de la comedia (1982) de Martin Scorsese. Fue un espejismo porque tras la excelente El padrastro (1987), donde interpretaba a una mujer que se casa con un asesino en serie que elimina familias enteras, su carrera se estancó en diversas TV Movies. Por lo menos puede presumir de ser la única de los seis ángeles que ha aparecido en una película ganadora (o incluso nominada) al Oscar a la Mejor Película, aunque fuera con dos líneas de diálogo. Pero Shelley tiene una curiosa relación con una película “grande” de la gran pantalla. En el episodio Of Ghosts and Angels (1980) su personaje Tiffany Welles es el centro de una trama paranormal. Esa historia es sospechosamente parecida a la que viviría Michelle Pfeiffer años después en Lo que la verdad esconde (2000).

Y terminamos con Farrah Fawcett (1947-2009), el más famoso “ángel de Charlie” y la que estuvo más cerca de ser una estrella de cine. Para muchos lo fue directamente. Farrah duró solo una temporada en la serie. Fue tan enorme su impacto, su sonrisa, su cuerpo, su melena (la muñeca Barbie Superstar de Mattel de 1977 se hizo a su imagen y semejanza), que la sala de Charlie se le quedó pequeña enseguida. Aunque por contrato apareció en episodios aislados de otras temporadas de la serie, la actriz se centró en el cine dispuesta a aprovechar su popularidad mundial. Lo cierto es que empezó muy bien. Alguien mató a su marido (Somebody Killed Her Husband) (1978) fue la primera, una muy entretenida y digna comedia de misterio que se adelantó muchos años a Solo asesinatos en el edificio, aunque el crítico de cine Leonard Maltin la rebautizó como «Alguien mató su carrera».

Saturno 3 (1980) fue la despedida de uno de los grandes, Stanley Donen (luego solo rodaría una película más) y tenía de pareja a otro grande, Kirk Douglas. Los locos de Cannonball (1981) fue un éxito de taquilla y Extremities (1986) un triunfo personal que le valió una nominación a los Globos de Oro. Además, sus películas y miniseries para televisión estaban por encima de la media, con personajes desafiantes como los de Asesinato en Texas (1981), Maltratada (The Burning Bed) (1984), Entre dos mujeres (Between Two Women) (1986), Barbie, el carnicero de Lyon (Nazi Hunter: The Beate Klarsfeld Story) (1986) o Pobre niña rica (Poor Little Rich Girl: The Barbara Hutton Story) (1987). También en el cine las cosas iban bien, con un papel en Amores compartidos (See You in the Morning) (1989) de Alan J. Pakula, aunque luego todo se torció. Con El Dr. T. y las mujeres (2000) de Robert Altman se despidió del cine sin haber llegado donde se suponía que tenía que haber llegado cuando abandonó a Charlie. Tampoco ayudó su turbulenta vida privada, los escándalos protagonizados con su intermitente pareja Ryan O’Neal y que muriera el mismo día que Michael Jackson.  

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