Adiós a Gene Hackman, un gigante con dos Oscar y una carrera impecable

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Como Anthony Hopkins, Tom Hanks, Spencer Tracy o Marlon Brando, Gene Hackman tenía dos Oscar, en su caso uno como protagonista (The French Connection. 1971) y otro como secundario (Sin perdón. 1993). Y como ellos, era uno de los grandes del cine americano. Ejemplos de esto, que es una obviedad para cualquier amante del séptimo arte, tenemos muchos.

Dustin Hoffman, compañero de clase

Pero no siempre fue así. Cuando estudiaba arte dramático en el Pasadena Playhouse, él y otro compañero de clase fueron votados como «los que menos posibilidades tenían de alcanzar el éxito». El señalado junto a Hackman era Dustin Hoffman. Muchos años después, ambos actores, ya estrellas incontestables, coincidieron por primera vez en una película. La tan esperada escena del baño en El jurado (Runaway Jury) (2003), donde los dos hombres se enfrentan, era el primer diálogo que tenían en el cine. El momento se preparó y se escribió mientras se rodaba el resto de la película, después de que alguien del equipo descubriera que los dos, aunque eran amigos desde los tiempos del Pasadena Playhouse en 1956 cuando compartían habitación, nunca habían hecho una película juntos. Finalmente, la escena se filmó en un solo día y varias semanas después de que Hackman y Hoffman hubieran terminado su trabajo en la película.

Lo curioso es que Hackman y Hoffman, los que no tenían ninguna posibilidad de triunfar según sus compañeros, alcanzaron el éxito en el cine el mismo año: 1967, uno con Bonnie & Clyde (1967) y el otro con El graduado (1967).

El actor que no quería ser una estrella

Hackman solía decir que se formó para ser actor, no una estrella, que él lo que quería era interpretar personajes, no tratar con la fama, los agentes, los abogados y la prensa. «Si empiezo a convertirme en una «estrella», perderé el contacto con los tipos normales que me gusta interpretar», declaró en cierta ocasión. Pero lo cierto es que era una estrella y además caía muy bien. Casi siempre en papeles de hombres rudos y malencarados cuando no antipáticos, los que le conocieron afirman que en el trato personal era extremadamente amable, incluso tímido.

Arranca una carrera en el cine irrepetible

Gene Hackman (San Bernardino, California, 30 de enero de 1930) quiso ser actor desde niño. Con 10 años ya estaba fascinado con James Cagney y Errol Flynn, pero todo cambió cuando entró en un cine para ver a Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo (1951). Ese instante lo decidió todo.

La nominación al Oscar como actor de reparto por Bonnie & Clyde (1967) fue otro momento clave. Llegó tras muchos años haciendo papeles sin acreditar y series de televisión. El tercer gran paso en su carrera lo dio con The French Connection (Contra el Imperio de la droga) (1971) y su inolvidable Jimmy «Popeye» Doyle, el detective de la policía de Nueva York que persigue a Fernando Rey. Dicen que fue la octava opción en la lista de posibles candidatos. Antes que a él, William Friedkin le ofreció el papel a Steve McQueen, James Caan, Paul Newman, Jackie Gleason, Charles Bronson, Robert Mitchum y Rod Taylor.

Sí hay salida para Gene

Lo que vino después es historia del cine americano. El héroe sacrificado de La aventura del Poseidón (1972), el paranoico de La conversación (1974), el ciego de El jovencito Frankenstein (1974), el detective privado de La noche se mueve (1975), el vaquero que participa en una trepidante carrera de caballos en Muerde la bala (1975), Lex Luthor en Superman (1978), el reportero de guerra asesinado en directo de Bajo el fuego (1983) donde protagonizó un inolvidable trío con Nick Nolte y Joanna Cassidy -al compás del emocionante tema Nicaragua, de Jerry Goldsmith-, el secretario de defensa del excelente thriller No hay salida (1987), donde coincidió con Kevin Costner (quien siempre dijo que Hackman era el mejor actor con el que había trabajado) y un Woody Allen a reivindicar, Otra mujer (1988).

Pero hay más. Imposible olvidar al agente del FBI de Arde Mississippi (1988), el sargento de A la caza del Lobo Rojo (1989) y al director de cine inspirado en su amigo Richard Donner (que le dirigió en Superman y su secuela) de la maravillosa Postales desde el filo (1990). Momentos inolvidables como cuando le vemos protegiendo a Anne Archer en Testigo accidental (1990), enfrentado en los juzgados a su hija Mary Elizabeth Mastrantonio en Acción judicial (1991) y en un submarino a Denzel Washington en la fascinante Marea roja (1995). Tremenda maldad en Sin Perdón (1992), mentor de Tom Cruise en La tapadera (1993) o presidente del país en Poder absoluto (1997). En Al caer el sol (1998), cine negro melancólico junto a Paul Newman y Susan Sarandon, auténtico recital y todo un lujo en su cara a cara con Morgan Freeman en Bajo sospecha (2000), con Monica Bellucci en medio de los dos, y para cerrar una carrera como pocas, El jurado (2003), su penúltima película.

Lecter no pudo ser

Seis de las películas en las que apareció fueron nominadas al Oscar, Bonnie y Clyde (1967), Contra el imperio de la droga (1971), La conversación (1974), Rojos (1981), Arde Mississippi (1988) y Sin perdón (1992). Aunque luego están las que rechazó: Tiburón (1975), Encuentros en la tercera fase (1977), Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y Network (1976), por citar algunas. El caso más destacado fue el de El silencio de los corderos (1991). Hackman compró los derechos de la novela de Thomas Harris con la intención de dirigir e interpretar al doctor Lecter. Se echó atrás y abandonó el proyecto.

Adiós a los 78 años

Con 78 años anunció que se retiraba y declaró: «aunque no he dado una rueda de prensa para anunciar mi retiro, es cierto, ya no voy a actuar más. Me han aconsejado que no lo diga mucho por si surge algún papel realmente maravilloso, pero realmente no quiero hacerlo más… Echo de menos la parte de actuar en sí, ya que es lo que hice durante casi cincuenta años, y realmente me encantaba. Pero para mí, el negocio es muy estresante. Los compromisos que tienes que hacer para promocionar las películas son la peor parte de la bestia, y he llegado a un punto en el que simplemente no tengo ganas de hacerlo más».

Momentos que nunca olvidaremos

El gran Richard Harris dijo de él que era «un actor verdaderamente peligroso e intimidante» y su interpretación en La conversación (1974) fue elegida en el puesto número 37 en la famosa lista de las 100 mejores de todos los tiempos publicada por la revista Premiere (2006). Pero Gene Hackman era mucho más. No hay más que ver la escena que cierra Acción judicial (1991). James Stewart dijo en cierta ocasión que «lo más grande del cine es que, si eres bueno, entonces lo que haces es darle a la gente pequeños… pequeños pedazos de tiempo que nunca olvidarán». Esa escena, un emocionante baile con su hija interpretada por Mary Elizabeth Mastrantonio, es uno de esos momentos que nunca olvidaremos… como muchos otros en la carrera de Gene Hackman, que ha sido encontrado muerto junto a su mujer, Betsy Arakawa, en su casa de Santa Fe, Nuevo México. Tenía 95 años.

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