Sin Piedad es una película necesaria que es necesario ver

Timur Bekmambetov desembarcó en Hollywood con Wanted (Se busca) (2008). Su caso es muy particular porque es de Kazajistán con nacionalidad rusa. No hay muchos cineastas como él trabajando en la meca del cine. Timur llegó con dos éxitos producidos en Rusia: Guardianes de la noche (2004) y Guardianes del día (2006), dos thrillers de corte fantástico ambientados en el Moscú actual. No necesitó más cartas de presentación. Wanted (Se busca) tenía un presupuesto de 75 millones de dólares (recaudó en el mundo 342) y una estrella al frente del reparto: Angelina Jolie. Además, por ahí andaban James McAvoy, Morgan Freeman, Terence Stamp, Common, Thomas Kretschmann y un joven que pronto se convertiría en una estrella, aunque todavía no lo era. Se llamaba Chris Pratt y en 2014 protagonizaba Guardianes de la Galaxia y un año después Jurassic World, las películas que le convirtieron en una celebridad mundial.

Chris Pratt, Kali Reis y el director presentando la película

Pero cuando participó en Wanted (Se busca) sólo había hecho cuatro películas y un par de series de televisión y todavía faltaban un par de años para que Kathryn Bigelow le fichase para ayudar a cazar a Bin Laden en La noche más oscura (Zero Dark Thirty) (2012).

La vida de Chris Pratt ha cambiado mucho y ahora encabeza el reparto como estrella absoluta de Sin Piedad (Mercy), la película que marca su reencuentro con Timur.

Sin piedad (Mercy) está ambientada en un futuro próximo, un mundo cercano y reconocible, demasiado reconocible. Resulta que la delincuencia es insoportable y el estado ha decidido tomar medidas drásticas. Los delincuentes más peligrosos serán juzgados por un tribunal creado con Inteligencia Artificial. El primer acusado lo llevó detenido el detective que interpreta Chris Pratt, y ese detalle marcará toda la película. Chris Raven, como se llama el protagonista, tiene mal carácter, es ex alcohólico, sufre ataques de ira y tiene una compañera de patrulla estupenda a la que interpreta Kali Reis. Pero Raven es un buen tipo, aunque no haga ni caso a su hija adolescente y de pronto se vea acusado de asesinar a su esposa. Entonces sólo tendrá 90 minutos para demostrar su inocencia ante la Jueza de la I.A. avanzada a la que él mismo defendió en su día.

El guion original de Marco van Belle mantiene a Chris Pratt atado a una silla durante casi toda la película. En los flashbacks conocemos su historia. La relación con su esposa, interpretada por la inglesa Annabelle Wallis, una actriz que se merece mucho más de lo que ha hecho. Lástima que el proyecto más ambicioso de Wallis, La momia (2017), fuera un fracaso pese a Tom Cruise. Pero en Annabelle (2024) estaba estupenda y en Maligno (2021) llevaba todo el peso de una historia bastante inquietante.

La tercera mujer de la película es la sueca Rebecca Ferguson, a la que Tom Cruise compara con Ingrid Bergman por su papel de Ilsa Faust en la saga Misión Imposible. Además, fue la primera actriz sueca nominada a un Globo de Oro (por la serie La reina blanca) en 15 años desde que fue candidata Ann-Margret en 1999. Wallis y Ferguson no comparten ninguna escena, pero tienen algo en común: las dos han formado parte de la franquicia Peaky Blinders (2013), la primera como protagonista de las dos primeras temporadas y la segunda con la película Peaky Blinders: The Immortal Man (2026).

Timur Bekmambetov es de la escuela de Jerry Bruckheimer. Sus películas son ruidosas y excesivas, ahí está Abraham Lincoln: Cazador de vampiros (2012), y otras muy arriesgadas, ahí tenemos la nueva versión de Ben-Hur (2016). Como diría Roger Ebbert (en su caso sobre una comedia que le tocó ver) esta última “es una película totalmente innecesaria. Nadie necesitaba hacerla y nadie necesita verla”.

Pero Sin Piedad (Mercy) sí es necesaria y todo el mundo debería verla. Es la mejor película americana del director. Es entretenida porque sólo dura 1 h 40 m que pasan volando. No hay tregua para el espectador, que asiste estupefacto a una sucesión de imágenes grabadas con diferentes dispositivos, escenas de acción marca de la casa y una persecución retransmitida en directo por la televisión que recuerda demasiado al caso O.J. Simpson, el actor y deportista acusado de matar a su esposa y a un amigo de esta. Raven es como El fugitivo (1993) de Harrison Ford y nos ofrece una muy interesante exposición de temas muy actuales, sobre la justicia, la culpabilidad, los fallos del sistema, la Inteligencia Artificial y que, en definitiva, todos cometemos errores, seamos humanos o sean las máquinas que nos van a juzgar en el futuro.

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