Emma Stone tiene una voz grave consecuencia de los llamados Cólicos del lactante, cuando los bebés lloran sin parar y sin razón. De ahí los nódulos y de ahí la voz ronca. Otras características de la actriz es que tiene dos Oscar (pocas pueden presumir de eso, gente tan recomendable como Bette Davis, Olivia de Havilland, Vivien Leigh, Elizabeth Taylor, Jane Fonda o Jodie Foster) y que, aunque es la pelirroja más famosa del cine actual, en realidad es rubia. Fue Judd Apatow quien le sugirió cambiarse el color de pelo para Supersalidos (Superbad) (2007) y le gustó tanto que decidió conservarlo.
Sus fans ya lo saben, pero Emma no tiene redes sociales tras una mala experiencia y, esto ya lo saben menos, ha coincidido con Ryan Gosling en tres películas (Crazy, Stupid, Love, La La Land y Gangster Squad) pero podrían haber sido cuatro, porque ambos abandonaron Focus (2015). La comedia se rodó finalmente con Margot Robbie y Will Smith de protagonistas.
Algunos han tenido la suerte de verla sobre los escenarios. Fue en Broadway en noviembre de 2014 en el papel de Sally Bowles del musical Cabaret. Llegó al espectáculo sustituyendo a Michelle Williams, pero solo estuvo tres meses (hasta el 15 de febrero de 2015) y la reemplazó Sienna Miller.
También tiene placeres ocultos, como que de niña fue fan obsesiva de las Spice Girls, y una frase que define su carrera y que no es suya, es de Lucille Ball: «No soy graciosa. Soy valiente. Las actrices de comedia que admiro son esas valientes que no temen hacer el ridículo. Siempre existe ese miedo a que una mujer se exponga y parezca una idiota. Eso es algo que solo se aplica a las mujeres: el miedo a no lucir lo mejor posible”. Por eso una de sus ídolos es Gilda Radner (1946-1989), figura destacada del Saturday Night Live, la única actriz del programa que ganó un Emmy, casada con Gene Wilder y la misma que cuando fue portada de la revista TV Guide soltó: “Seré como un posavasos en millones de hogares de Estados Unidos. Toda la semana la gente me estará echando cerveza en la cara”.



