La taquilla en España ha crecido en lo que llevamos de año un 40% con respecto al 2025

El desastroso, guarro y deslenguado Torrente ya puede mirar de igual a igual a Rafa y Amaia y sus Ocho apellidos vascos (2014), la película española más taquillera de la historia con 56 millones. También a la familia de vacaciones en Tailandia arrasada por un Tsunami de Lo Imposible (2012), segundo puesto con algo más de 42 millones y otra vez a Rafa y Amaia pero con sus Ocho apellidos catalanes (2015), la tercera con 36 millones. Pero podemos ir más lejos y asegurar que el impresentable Torrente se va a codear con la mismísima Nicole Kidman y Los Otros (2001), cuarta con algo más de 27 millones, con la potente voz de Liam Neeson en Un monstruo viene a verme (2016), quinta con 26 y medio y con Belén Rueda en El Orfanato (2007) sexta con 25.

Efectivamente, Torrente Presidente ya es la séptima película española más taquillera de la historia y tiene toda la pinta que superará a muchas de las citadas arriba.

Gracias a él, a Torrente, ese que los más listos siempre han mirado por encima del hombro (gesto que les ha convertido en los más tontos) la taquilla en España ha crecido en lo que va de año un 40% con respecto al 2025 y si hablamos de cine español, pues dobla la cuota de pantalla alcanzada en los dos años anteriores. Siete millones de espectadores han ido a las salas solo el mes de marzo. Han ido a ver los éxitos de estos primeros meses: Torrente, Hoppers, de Disney, La Asistenta, Zootrópolis 2, Hamnet, Cumbres borrascosas, GOAT. Como cabras... También tiene algo que decir, o de presumir, la simpática Aída de Carmen Machi. La vuelta al barrio Esperanza Sur ha sido todo un éxito, convirtiéndose en la segunda película española más taquillera de este 2026 con 5 millones de euros de recaudación.

Torrente es un fenómeno, como lo es que el cine en los cines se recupere por fin tras años de zozobra. Ya lo pronosticó J.A. Bayona, director de tres de las diez películas españolas más taquilleras de la historia: «Estoy convencido de que, en cuanto sea posible, la gente correrá a llenar las salas de cine». Así ha sido. Jack Nicholson avisó en 1987 que “el mundo acabará echando de menos la experiencia de ir al cine” y Ángeles G. Sinde ha declarado recientemente que “el público está, pero hay que ir a encontrarlo”. Parece que ya está localizado.

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