Gwyneth Paltrow: «Para mi personaje en Marty Supreme tenía a Grace Kelly ahí, en un rincón”.

Texto: María Estévez (Los Angeles)

Gwyneth Paltrow (1972), una de las mejores intérpretes de su generación, ganadora del Oscar a mejor actriz por Shakespeare in Love (1998) y una artista de talento instintivo que lo dejó todo para convertirse en gurú del bienestar, ha regresado. Está de vuelta con Marty Supreme, marcando el regreso más significativo a la gran pantalla desde que Daniel Day-Lewis salió de su retiro.

Vestida con un chándal de seda sobre unos tacones de aguja, la actriz regresa a la gran pantalla tras siete años desaparecida. No parece nerviosa. Han pasado siete años desde su último papel protagonista y ahora, con Marty Supreme, vuelve a lo grande con una película que es una prueba personal. “Mi hermano Jake, que es director de cine, me hizo prometerle que le compartiera las ofertas que me llegaban durante mi retiro. Cuando Josh Safdie me llamó, me dijo: tienes que hacer esa película, y fue cuando decidí reunirme con él y escuchar su propuesta”.

La película devuelve la estrella a un plató después de criar hijos, dirigir su compañía dedicada al bienestar Goop y convivir con la idea liberadora de haber elegido otro rumbo por su propia salud mental.  Su encuentro con Safdie fue simple, hablaron, se entendieron. “Me gustó mucho”, dice, encogiéndose de hombros. “Y de repente me encontré pensando en volver. No como una continuidad natural. Más bien como un pequeño salto al vacío”.

El miedo de la primera toma

Paltrow reconoce  que el primer día de rodaje sintió muchos nervios. “Me preguntaba si esto iba a ser como montar en bici. Si recordaría cómo hacerlo. Si sabría volver a tocar ese lugar dentro de mí misma”. Cuando llegó la prueba de cámara reconoce haber sentido vértigo. “Hacía tanto que no estaba delante de una cámara que me sentía muy consciente de mi cuerpo. Muy observada. Por eso agradecí tanto el vestuario, el peinado, todas esas pequeñas cosas que te ayudan a centrarte”. 

En Marty Supreme, Paltrow interpreta a Kay Stone, una actriz que fue célebre en los años treinta pero que en los cincuenta, cuando se desarrolla la historia, vive retirada, casada con un magnate que dirige una fábrica de lápices. La elegante diva comienza una relación con el protagonista, Marty, interpretado por Timothée Chalamet, mucho más joven que ella. Un encuentro que, según la actriz, no tiene nada de romántico. “Es frío”, dice. “Una transacción”.

Sexo, juventud y la inversión de personajes

Las escenas íntimas entre Paltrow y Chalamet han generado  una gran conversación desde que se filtraron detalles del rodaje. Ella bromeó con la diferencia de edad: “Yo le decía que era perfecto, yo tengo 109 años y tú tienes 14”. Durante décadas Hollywood emparejó a hombres maduros con mujeres jóvenes sin que nadie comentará la diferencia de edad. Ahora, sin embargo, se está produciendo un giro a la inversa. Mujeres mayores, actrices conocidas, ocupan un espacio que antes no les pertenecía. Hollywood prioriza el deseo de la mujer permitiéndole tener relación con un hombre más joven sin quedar reducida a caricatura de El Graduado (1967). 

Paltrow lo verbaliza con naturalidad. “Las mujeres de mi generación estamos reescribiendo algunas cosas. Llegas a una edad en la que no buscas que te validen, buscas sentirte viva. No es extraño que muchas mujeres de más de cincuenta salgan con hombres más jóvenes. Es una realidad y es una tendencia. Y no es para provocar. Es porque podemos”.

Y ahí Chalamet aparece como figura central. No solo por su presencia en pantalla, sino por la reacción que desató en el entorno de Paltrow. “Mis chats de madres estaban en llamas cuando se viralizaron las imágenes de los besos”, recuerda. “Todas escribiendo: ‘¡Sí, GP, dale!’ Yo les decía: calma, por favor”. Si algo desconcertó a Paltrow en este regreso, fue la aparición de la coordinadora de intimidad,  una figura desconocida para ella. “No sabía ni que existía”, afirma. “Yo soy de la época en la que te desnudabas, te metías en la cama y la cámara rodaba”.

Gwyneth con la actriz Odessa A’zion, las dos mujeres en la vida de Marty Supreme

Las reglas actuales, mucho más claras y protegidas, la pillaron por sorpresa. “Cuando nos explicaban dónde colocar una mano o cómo movernos, yo pensaba, esto me corta un poco. No sé cómo lo viven los actores jóvenes que empiezan, pero para mí, como artista, demasiado control puede ahogar las emociones”. Aun así, reconoce que la intención es buena y que la seguridad en un rodaje importa. 

Ese contraste entre la vivencia física del rodaje y el efecto final le resulta curioso. “A veces tienes la sensación de estar haciendo algo enorme y luego lo ves y es otra cosa. Más contenida. Más fría”. En el rodaje, Paltrow se esforzó por conocer a Chalamet, aunque admite que no sabía casi nada de él. “Le pregunté si tenía novia y me dijo que sí. Me contó que ella tenía hijos y me pareció interesante. Un chico joven que sale con una mujer con dos hijos. Me pareció valiente. Punk rock, incluso”. Lo más divertido es que Paltrow no sabía quién era esa misteriosa novia. “No tenía idea. No me dijo que era Kylie Jenner. Me enteré después”.

Grace Kelly en mente

Su vuelta al cine ha tenido también un matiz emocional. Le pregunto por las referencias que tuvo en mente para interpretar a Kay Stone y niega que fuese un retrato concreto. “Pensé en mujeres de los años cuarenta. Esa mezcla de glamour y renuncia. Quizá Grace Kelly, porque también dejó su carrera para casarse y porque en su vida hubo tragedia y trauma. La tenía ahí, en un rincón”.

Solo tiene tres escenas importantes y, aun así, al igual que Anthony Hopkins en El Silencio de los Corderos, deja la sensación de que esta siempre fue su película. Es un filme caótico y febril, ruidoso, ambientado en los años cincuenta y centrado en un precoz campeón de ping-pong llamado Marty Mauser (Timothée Chalamet), que sueña con dominar el mundo aunque destruya todo a su alrededor para lograrlo.

El retiro de Paltrow es, quizá inevitablemente, la clave del papel y de la actuación, con el regreso de Kay reflejando el de la propia actriz. El director del filme, Josh Safdie ha afirmado que Paltrow ha reaparecido con una nueva “vulnerabilidad” que puede atribuirse a “su ausencia de la actuación”. En una entrevista con Vanity Fair este año, Paltrow reveló que sus dudas sobre regresar fueron disipadas por su amiga Cameron Diaz, quien sugirió que el tiempo fuera había revitalizado su energía actoral. “Piensa en la riqueza y la profundidad que ha ganado tu vida”, le dijo Diaz. Paltrow se convenció y aceptó volver. “He pasado por muchas cosas desde la última vez que estuve realmente en pantalla”.

Los tres protagonista junto al director, John Safdie

De Seven a Marvel pasando por Hitchcock

Paltrow ha señalado el melodrama musical de 2010 Country Strong, en el que interpretó a una cantante de country alcohólica, como su última gran actuación, tras la cual entró en un estado disperso de semi-retiro, aceptando papeles casi simbólicos en las películas de Marvel (Iron Man y Avengers) y cantando Umbrella de Rihanna en la serie Glee. En 2017 lo hizo oficial al anunciar en el programa Today que abandonaba la actuación para centrarse en su multimillonaria marca de estilo de vida, Goop (cuyo nombre son sus iniciales con dos “o” en medio). “Simplemente es una de esas cosas”, dijo entonces. “Fui muy afortunada. Tuve una carrera como actriz increíble”.

Ver la nueva actuación de Paltrow únicamente en este resurgimiento es olvidar quién fue en su mejor momento. 1998 fue su mejor año. Con solo 26 años estrenó Sliding Doors, la brillante versión de Grandes esperanzas de Alfonso Cuarón, el inteligente reinicio hitchcockiano Un crimen perfecto, el thriller familiar Hush y la oscarizada Shakespeare in Love. Y fue definitiva e irreemplazable en cada uno de esos papeles. Nadie hoy puede igualar esa versatilidad. 

En aquella época se la celebraba con frecuencia como la “nueva Grace Kelly” por ser rubia y distante, y eso parecía suficiente. Pero era mucho más, en Un crimen perfecto tomó el papel de Kelly con Alfred Hitchcock y le añadió una intensidad feroz.

El padrino Steven

Proviene de una familia de Hollywood. Su madre es la actriz Blythe Danner y su padre fue el director televisivo Bruce Paltrow. Interpretó a Wendy en la cinta Hook de su padrino, Steven Spielberg, a los 19 años, y fue creíble en Seven como la esposa de un policía interpretado por su entonces prometido, Brad Pitt. En 1997 rodó Emma, la adaptación de Jane Austen dirigida por Douglas McGrath, que resultó ser un precalentamiento para Viola en Shakespeare in Love por la que ganó un merecido Oscar a mejor actriz. 

Luego, su atención pareció alejarse de la actuación para centrarse en su relación con Chris Martin, líder de Coldplay (se casaron en 2003 y se separaron en 2014), y en su empresa Goop fundada en 2008

Para muchos se convirtió en una figura extravagante de pseudociencia del bienestar con kits de “enemas de café”, velas con olor a intimidad y consoladores bañados en oro.

Ahora, regresa con Marty Supreme, pero no es para quedarse.  En su agenda no hay nada más allá de un cameo en el drama independiente Miracle on 74th Street, filmado en el verano de 2024 y aún sin estrenarse. Le dijo a Vanity Fair que, después de todos estos años, Hollywood todavía la busca “muchísimo”. ¿Y qué responde ella? “Digo que no”.

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