Es bien sabido que el terror, como género, ha tenido poca presencia en las 98 ediciones de los Oscar que llevamos ya.

Los únicos actores que han ganado el Oscar por una película de horror son Fredrich March por El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde) (1931) y Anthony Hopkins por El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs) (1991). En 1990, Kathy Bates se convirtió en la primera mujer en ganar el premio a la mejor actriz en un thriller de terror por su papel como la desequilibrada Annie Wilkes en Misery. Al año siguiente se lo llevaba Jodie Foster por interpretar a la agente del FBI Clarice Starling. A estas dos excelentes composiciones se unió en 2010 Natalie Portman, Oscar a la mejor actriz por Cisne negro, otro thriller perturbador. La joven actriz recordaría de esa noche: “Aunque fue un honor ganar el Oscar, en mi cabeza fue como una ventisca confusa de la que no recuerdo casi nada con detalle. Fue una gran conmoción”.

En líneas generales, El silencio de los corderos (1991) es el único film de horror que ha ganado el Oscar a la Mejor Película. Antes sólo habían estado nominadas de ese género El exorcista (1973) y Tiburón (Jaws) (1975) y después El sexto sentido (The Sixth Sense) (1999). La obra maestra de William Friendkin es, como apuntó muy acertadamente Jason Zinoman, “una película que se tomaba en serio a sí misma”. Recibió 10 nominaciones. “¿Cómo va a ser eso terror?”, exclamó Friedkin tras conocer las candidaturas.

Ahora Amy Madigan ha ganado el premio de interpretación de reparto por dar vida a uno de los personajes más inquietantes que ha ofrecido el cine en años. La tía Gladys ya es un icono, como Jason Voorhees, Norman Bates, Michael Myers o la antipática Mrs. Danvers que organiza Manderley y recuerda con devoción a su señora Rebecca (1940).
Precisamente, Judith Anderson, la actriz que interpretó a esta ama de llaves creada por Daphne Du Maurier recibió una nominación al Oscar como secundaria, pero perdió frente a Jane Darwell por su interpretación de la madre de la familia de viaja en plena Gran Depresión en Las uvas de la ira. Esto era más “serio” que una malencarada señora celosa asustando a una joven tímida recién casada.
La que sí ganó fue Ruth Gordon por su “bruja” entrometida y manipuladora en La semilla del diablo (Rosemary’s Baby) (1968). Claro que si no se hubiera llevado el premio se habría cometido una de las injusticias más grandes de la historia porque lo que hace Ruth Gordon como Minnie Castavet es algo realmente perturbador en su aparente normalidad como la adorable anciana del apartamento de al lado.

Aunque no es terror propiamente dicho, Demi Moore abrió fronteras con su candidatura (casi favorita) por La Sustancia (2024) y unos años antes Daniel Kaluuya fue aplaudido por su nominación con Déjame salir (Get Out) (2017). También fue considerado por la Academia de Hollywood como actor de reparto Haley Joel Osment por El sexto sentido (1999), la segunda película de terror más taquillera de la historia.



