Hay películas con asesinos en serie reales dentro. El exorcista (1973), por ejemplo, donde sale Paul Bateson en el papel de un técnico de rayos X del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, que hace unas pruebas a la niña Regan. En 1979, fue declarado culpable de asesinar a seis hombres, que conocía en bares gay, desmembrar sus cuerpos y metía los trozos en bolsas de plástico. Estos asesinatos, ocurridos entre 1977 y 1978, fueron conocidos como «bag murders». Aunque los investigadores creyeron su historia, nunca fue acusado formalmente y, técnicamente, esos crímenes nunca se resolvieron. Bateson salió de prisión en 2003 y su historia sirvió de inspiración para la película Cruising (A la caza) (1980), que, irónicamente, también fue dirigida por William Friedkin.

Hay películas (y series) que recrean las vidas y crímenes de asesinos en serie reales. El estrangulador de Boston (The Boston Strangler) (1968), de Richard Fleischer, y Zodiac (2007), de David Fincher, son dos de las mejores. Jeffrey Dahmer, Ed Gein, John Wayne Gacy y Wayne Williams, entre otros, tienen sus series correspondientes.
Hay series documentales que siguen con todo lujo de detalles las terribles “hazañas” de estos asesinos seriales. Las dedicadas a Ted Bundy y Richard Ramirez son sensacionales.
Hay películas que no están basadas en un caso real concreto pero que podrían perfectamente estarlo. El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs) (1991), El dragón rojo (Red Dragon) (2002), Seven (1995) o Copycat (1995) son estupendos ejemplos de ficciones inspiradas en la realidad (Ed Gein, Ted Bundy o Dennis Rader BTK) pero no reales.

Y luego están las películas que han inspirado a los asesinos en serie. Una de las más famosas es The Exorcist III (1990), la favorita de Jeffrey Dahmer, que el muy sinvergüenza declaró que se identificaba con la idea que defendía la película de que un mal externo era el responsable de sus impulsos homicidas. También confesó que solía ver la película mientras esperaba a que la droga hiciera efecto en sus víctimas. Casualmente, asesinó a 17 personas, al igual que el «The Gemini Killer» el asesino de la película, inspirado por cierto en Zodiac.

También tenemos El coleccionista (The Collector) (1965), una de las últimas grandes obras en la carrera de William Wyler. La historia de un joven perturbado (Terence Stamp) al que le toca la lotería, se compra una maravillosa casa de campo y secuestra a una joven estudiante de arte (Samantha Eggar) para que se enamore de él inspiró al asesino en serie Robert Berdella para sus crímenes, según confesión propia. Berdella (1949-1992) secuestró, violó, torturó y asesinó entre 1984 y 1988 a seis hombres.
El coleccionista también le encantó a Christopher Wilder, conocido como Beauty Queen Killer (el Asesino de la Reina de Belleza) o Snapshot Killer (el Asesino de las Instantáneas), que cuando la policía entró en su casa en 1984 descubrió un ejemplar de la novela de John Fowles en que se basa la película. Wilder (1945 –1985), nacido en Australia, secuestró y agredió sexualmente al menos a doce mujeres y adolescentes, matando a ocho de ellas, durante un recorrido de casi dos meses a través de los Estados Unidos.
Leonard Lake (1945 – 1985) estaba obsesionado con la novela de Fowles y planeó sus asesinatos inspirándose en la historia ficticia ideada por Fowles. La pareja de amigos formada por Lake y Charles Ng (1960), violó, torturó y asesinó a varios hombres, mujeres y niños, -unas 25 víctimas, en la cabaña aislada propiedad de Lake situada en el condado de Calaveras, California-, con el objetivo de rodar una snuff movie.
El coleccionista se puede ver en Filmin



