En Malditos bastardos (Inglourious Basterds) (2009), Mike Myers interpreta a un militar que se llama Ed Fenech. ¿Por qué? Pues porque Quentin Tarantino es fan incondicional de la actriz Edwige Fenech (Argelia francesa. 1948). Considerada una de las mujeres más bellas del cine y comparada con la mismísima Hedy Lamarr por sus rasgos perfectos.

De padre maltés y madre italiana de origen tunecino, empezó, como muchas de sus contemporáneas en el mundo de la moda. Entre comedias y cintas de terror, sobre todo, su filmografía comprende más de 70 títulos, sin contar series y telefilms. En 1977 intervino en Il grande attacco (Los jóvenes leones) (1977), su producción más internacional, con Henry Fonda, Samantha Eggar, John Huston, Helmut Berger, Giuliano Gemma y Stacy Keach. Pero Edwige, cosa rara, no dio el salto a Hollywood como sí hicieron casi todas sus contemporáneas, Virna Lisi (1936-2014), Elsa Martinelli (1935-2017), Rosanna Schiaffino (1939-2009) o Rossana Podestà (1934-2013), por citar algunas. Puede ser que, como han apuntado algunos cronistas de cine, y al igual que Hedy Lamarr, no logró evolucionar en su carrera y se quedó en Europa protagonizando subproductos mediocres. Tarantino la rescató y posó con ella encantado durante la promoción de Malditos bastardos. Además, Eli Roth, del círculo de Tarantino, también cayó rendido a sus pies y podemos ver a la actriz interpretando un pequeño papel en Hostel 2 (2007).

Pero Edwige Fenech se ha reinventado y ahora es una poderosa productora de películas y miniseries de televisión.
En La perversa señora Wardh (1971) interpreta a una señora estupenda que viaja con su marido a Viena por temas de trabajo de él, financiero con pinta de financiero (interpretado por el actor argentino Alberto de Mendoza). No es la primera vez que visitan la ciudad y pronto nos enteramos de que ella tiene un pasado en forma de ex amante que dejó en Viena porque se puso muy pesado. El tipo se entera que ella ha vuelto y empieza el acoso. Es un perturbado claro, aunque no el más perturbado de los hombres que rodean a la señora Wardh. Mira por donde, la llegada del matrimonio coincide con una serie de asesinatos de chicas jóvenes. El cuadro se completa con un tipo misterioso (el actor uruguayo Jorge Hill Acosta y Lara, más conocido como George Hilton) que acaba de heredar de un tío suyo y al que la protagonista conoce en una fiesta.

Brian de Palma se suele quejar de que siempre estén con la matraca de que en sus películas copia / homenajea a Hitchcock, por eso diremos en bajo para que el gran maestro no se enfade que a lo mejor sacó de esta película la idea de cómo acabar con Angie Dickinson en Vestida para matar (Dressed to Kill) (1980).
El director de La perversa señora Wardh (1971) es Sergio Martino (1938) que en 1979 firmó dos pequeños clásicos del cine de barrio: La isla de los hombres peces (L’isola degli uomini pesce) (1979) y Caimán (Il fiume del grande caimano) (1979), ambas con Barbara Bach (1946) y mucho mejores de lo que se ha dicho.
En cambio La perversa señora Wardh (1971) es absurda y pretenciosa pero tiene un momento a lo «extraños en un tren» que nos apunta lo que podía haber sido si se hubiera seguido ese camino.
Por cierto, la letra «h» se añadió al nombre «Ward» justo antes del estreno de la película, cuando una italiana llamada Sra. Ward amenazó con emprender acciones legales porque el título original podría dañar su reputación.
La perversa Señora Wardh se puede ver en FlixOlé



