De Dulce pájaro de juventud a Dreams y Vladimir, una historia en brazos de la mujer madura

Tennessee Williams escribió Dulce pájaro de juventud, una historia ambientada en un lugar del sur donde “siempre sopla una brisa entre las palmeras”, pensando en la actriz Tallulah Bankhead, aunque para el mundo Alexandra del Lago tendrá el rostro de Geraldine Page, que estrenó la obra en Broadway en 1959 y luego protagonizó la adaptación al cine en 1962.

Paul Newman y Geraldine Page en Dulce pájaro de juventud

Luego hemos conocido más Alexandras del Lago. Irene Worth en una reposición en 1975, Lauren Bacall en el West End en 1985, Kim Catrall en 2013 también en el West End, Marcia Gay Harden en 2017 en el Chichester Theatre Festival y Diane Lane en 2012 en el Goodman’s Albert Theatre. En la pantalla, además de Geraldine Page, tenemos a Elizabeth Taylor en una adaptación para televisión dirigida en 1989 por Nicholas Roeg. Todas espléndidas, aunque para Tennessee Williams la mejor fue la gran actriz formada en la Comédie Française Edwige Feuillére en un montaje de la obra estrenado en París en 1971, “todavía mejor que Geraldine Page” declaró el autor de esta Alexandra del Lago francesa en una adaptación firmada por Françoise Sagan.

Claudia Cardinale (en París en 2005), Rossella Falk (en Italia en 1989), Melina Mercouri (en Grecia en 1980), Amelia de la Torre (España 1962) y Analía Gadé (España 2001) se han metido también en la piel de esta estrella de cine a punto de pasar al olvido que se enrolla con un joven aspirante a actor con demasiados sueños.    

En el prólogo a una de las ediciones de la obra teatral, Tennessee Williams escribió: “Toda la vida me acosó la obsesión de que el desear o amar una cosa intensamente coloca a uno en una situación vulnerable, de modo tal que uno corre el riesgo de perder lo que más ansía”.

Jessica Chastain con su objeto de deseo Isaac Hernández

Jennifer McCarthy no es Alexandra del Lago, pero también está enrollada con un chico más joven que ella en la película Dreams. Jennifer está en una situación vulnerable (más bien descolocada) porque desea intensamente. La interpreta Jessica Chastain, que le saca 13 años a Isaac Hernández, su objeto de deseo, y no como Geraldine Page que era solo un par de meses mayor que Paul Newman, su compañero en Broadway y en la película posterior de Richard Brooks. ¡Qué injusticia para Geraldine, anhelando la juventud, deseando el oscuro objeto de deseo, una dama entrada en años que Hollywood está a punto de olvidar, y resulta que era exactamente dos meses y cuatro días mayor que su compañero de reparto, cuando en la ficción aparentaba ser mucho más joven!

En ese sentido, y hablando de grandes damas que buscan carne joven la reina de la función es Norma Desmond, interpretada por Gloria Swanson, 15 años mayor que el guionista Joe Gillis, William Holden, que, como Chance Wayne, en Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses) (1950) busca que una madura estrella de Hollywood le abra las puertas de la industria a cambio de noches de amor. Luego tenemos La primavera romana de la Sra. Stone, una novela de Tennessee Williams llevada al cine en 1961, donde la interesada relación de Karen Stone, la actriz que empiezan a considerar “demasiado mayor” interpretada por Vivien Leigh y el gigolo con los rasgos de Warren Beatty era mucho más lógica. La actriz tenía 24 años más que su compañero de reparto.

Dustin Hoffman y Anne Bancroft

Mucho más loco fue lo ocurrido con El Graduado (1967), una de las películas más famosas de la historia del cine, y más taquilleras. La historia de un joven universitario de 21 años que se enreda con la esposa del socio de su padre era material de primera para el cine, escandaloso y atrevido para la época. Muchas actrices rechazaron el papel de Mrs. Robinson, ofendidas por la temática, como Doris Day. Por el casting pasaron las más probables y las totalmente improbables. En el grupo de las primeras, Ava Gardner, Jeanne Moreau, Patricia Neal, Susan Hayward, Joan Crawford, Lauren Bacall, Angela Lansbury, Audrey Hepburn, Geraldine Page, Ingrid Bergman, y Sophia Loren. También Judy Garland, Rita Hayworth, Anouk Aimée, Jennifer Jones, Deborah Kerr, Rosalind Russell, Simone Signoret, Jean Simmons, Lana Turner, Eleanor Parker, Anne Baxter y Shelley Winters.

Para Benjamin Braddock, los productores querían a Robert Redford, pero el actor rechazó la oferta argumentando que “no parecía un chico de 21 años que nunca se hubiera acostado con una mujer”. Tampoco lo parecía Warren Beatty, otro de los candidatos. Al final, los elegidos fueron Anne Bancroft y Dustin Hoffman. Los 6 años que le llevaba ella a él eran pocos para lo que necesitaba la historia, pero Hoffman, a punto de cumplir los 30 daba el tipo como un chaval de 21.

Precisamente, Bancroft fue junto a Susan Hayward y Deborah Kerr, las tres candidatas más fuertes para ser Alexandra del Lago hasta que se impuso con justicia el nombre de la actriz que había estrenado la obra en Broadway. Incluso Marlon Brando habló con Tennessee Williams sobre la posibilidad de interpretar a Chance Wayne, pero MGM insistió en el reparto original que había representado la obra en los escenarios.

Aun así, la elección de Geraldine Page para Dulce pájaro de juventud fue arriesgada. Como dice Sam Staggs en el indispensable y maravilloso libro Close-Up on Sunset Boulevard: Billy Wilder, Norma Desmond, and the Dark Hollywood Dream: “uno no termina de creerse la premisa de que (Geraldine Page) haya sido una reina de la pantalla. Cuando un productor en su secuencia de regreso proclama que “Alexandra del Lago es un símbolo sexual de América” parece un sketch de Carol Burnett. Page convence como símbolo del Actor’s Studio, pero nunca del sexo”.

Nota aparte merece Diana Barrymore (1921-1960), la hija del legendario John Barrymore, sobrina de Lionel y Ethel y tía de Drew. Ella quiso representar Dulce pájaro de juventud en los escenarios de Inglaterra, pero a Tennessee Williams no le parecía adecuada para el papel. Como cuenta el escritor en su autobiografía “Diana era demasiado semejante a la Princesa para poder representarla bien. No dejé que la hiciera y murió una semana más tarde”. La encontraron el 25 de enero de 1960 en la desordenada habitación de un hotel de Nueva York, desnuda, con sangre en la boca y signos de lucha. Las autoridades confirmaron el suicido por una sobredosis de pastillas para dormir mezcladas con alcohol. Tenía 38 años.

Menos trágico, pero igual de curioso es el hecho de que, a principios de los años 60, la actriz griega Melina Mercouri declaró que le encantaría protagonizar un montaje de la obra con Elvis Presley en el papel de Chance. Según parece, a la gran diva del cine griego no le gustaba la música de Presley, pero creía firmemente que “era ideal para el papel”. Ella era 15 años mayor que él.

Jessica Chastain y su objeto de deseo

Dreams, la nueva película del mexicano Michel Franco, responsable de la estupenda y sorprendente Nuevo Orden (2020), narra la historia de una multimillonaria de San Francisco que tiene relación con un ilegal que sueña con ser bailarín clásico. A diferencia de Chance Wayne, el aspirante a actor de Dulce pájaro de juventud, el mexicano Fernando es muy bueno en lo suyo (ballet clásico) y tiene muchas posibilidades de entrar en la compañía de San Francisco. Jennifer McCarthy maneja los tiempos porque tiene poder y con su dinero financia escuelas de danza. Ella no está acabada, como Alexandra del Lago. Aunque Dulce pájaro de juventud y Dreams son igual de perturbadoras y ambas exploran las dinámicas de poder, ambición y la dependencia afectiva. La primera, a través de la relación entre una Has-Been movie star y un joven ambicioso y la segunda entre una filántropa estadounidense y un joven bailarín mexicano dispuesto a sacrificarlo todo por su sueño,

Michel Franco traza un retrato incisivo de las desigualdades emocionales, sociales y políticas que atraviesan ambos lados de la frontera. “Dreams profundiza en la compleja dinámica de poder entre sus protagonistas, abordando la dependencia mutua y la pugna por la dignidad”, señala el director, quien utiliza la historia íntima de la pareja para reflejar las tensiones entre Estados Unidos y México, donde las fronteras, físicas y psicológicas, condicionan el destino de los individuos.

Dreams sin coordinador de intimidad. No hacía falta

Alexandra exclama en la obra teatral: “Le deseo (a Chance Wayne). Digo “ahora” y quiero que sea ahora”. Jennifer podría decir lo mismo. Cuando se estrenó la película de Richard Brooks, debido a su entonces impactante temática, la película recibió una advertencia de clasificación pre-MPAA, que prohibía la asistencia a menores de 18 años. Esto equivalía a una clasificación X (posteriormente NC-17).

En Dreams hay escenas sexuales cuando menos arriesgadas. El director ha contado a Cinerama que no utilizó la figura del coordinador de intimidad, que todo se basó en hablar mucho con Isaac Hernández y Jessica Chastain, pactar los límites y lanzarse a rodar. Cuando el sexo está justificado, como aquí, como en Fuego en el cuerpo (Body Heat) (1981), por ejemplo, no hay ningún problema. Como declaró Alexander Skarsgârd a propósito del estreno de Pillion (2025), otra película explícita, “las escenas de sexo solo pueden resultar incómodas si no sabes por qué están en la película”.

Rachel Weisz y Leo Woodall

El último ejemplo de este recorrido por las damas maduras y los hombres más jóvenes es la miniserie Vladimir (Netflix). Rachel Weisz es una profesora de literatura en una universidad idílica (se rodó en los paisajes de Ontario, Canadá), con una casa idílica y un marido no tan idílico. La mala conducta del esposo, también profesor, acusado de acoso y relaciones aunque sean consentidas con sus alumnas, coloca a la protagonista en una situación difícil. Ella dice que no tiene por qué responder por el comportamiento de su marido, pagar por sus actos, ya que es posible que también la suspendan de sus funciones en la universidad. Entonces llega un nuevo profesor (Leo Woodall) y comienza lo que termina siendo una obsesión «que la llena de energía, la estimula y la inspira», en palabras de la actriz.

Todo en Vladimir es muy cool. Los protagonistas son muy liberales, muy cultos y muy ocurrentes, siempre con la frase precisa. Hablan de Vladimir Nabokov y Orwell y tienen en sus maravillosas casas posters enmarcados de las películas Ricardo III (1955) y Los 400 golpes (1959). A medio camino entre la comedia negra y el thriller de misterio, a veces recuerda a Caza de brujas (After the Hunt) (2025) la reciente película de Luca Guadagnino, aunque afortunadamente no es tan pesada ni tan pretenciosa.

Rachel Weisz es 26 años mayor que Leo Woodall, pero entiendes que la atracción vaya en ambos sentidos. En cualquier caso ¿a quién no le gustaría que el personaje de Rachel Weisz le diera una clase magistral sobre la novela Rebeca de Daphne Du Maurier?

Dreams se estrena en cines el 19 de Junio

Vladimir se puede ver en Netflix

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