En La venganza de la momia (1975) María Silva interpreta a Abigail, una intrépida aficionada a la egiptología casada con el profesor Nathan Stern (el actor estadounidense Jack Taylor, que en realidad se llamaba George Brown Randall, y era un expatriado que desarrolló toda su carrera en países hispanohablantes: primero en México y luego en España). El matrimonio encuentra la tumba de Amenhotep, un Faraón cruel, líder de un reino maldito, de pesadilla, sangre y horror, que murió envenenado. La momia regresa al Londres victoriano para vengarse y en su camino se cruzan el profesor Douglas Carter (Eduardo Calvo), que es viudo de una egipcia, y su hija Helen (Rina Ottolina), con la que vive en un viejo castillo reconvertido en museo.

El director de la película era todo un especialista en terrores varios. Carlos Aured es el responsable de El espanto surge de la tumba (1973), El retorno de Walpurgis (1973) o Los fríos senderos del crimen (1974). Pero la película es de Paul Naschy, ese mito del cine de terror español que como tantas figuras legendarias de nuestro cine soñaba con un Goya de Honor y nunca se lo dieron. Naschy (Jacinto Molina) como guionista se reservó dos personajes, Amenhotep y Assad Bey, el misterioso extranjero que llega desde Egipto a Londres acompañado de la inquietante Zanufer (Helga Liné).

María Silva (1941-2023) y Helga Liné (1932), dos reinas del fantaterror español en una película muy curiosa donde podemos ver a Pilar Bardem como Miss Gloria Barton, la directora de la residencia de señoritas desesperada porque ya van tres de sus chicas desaparecidas.
Algún día alguien empezará a considerar como se merecen a estas divas del cine español que trabajaron mucho en las décadas de 1960 y 1970 porque encajaban a la perfección en historias de terror, en cintas de aventuras exóticas de piratas, comedias sexys, enredos de espías herederos de 007 y en Italia en spaghetti westerns, peplums o giallos.

María Silva, por ejemplo, se enfrentaba a la momia y luego la veíamos en el mítico Estudio 1 en las obras La tetera (1979) y Trampa para un hombre solo (1977). En 1989 estrenaba en el programa Primera Función la pieza El cianuro… ¿solo o con leche?, que dirigió Mara Recatero a partir de un texto de Juan José Alonso Millán y aguantaba el tipo frente a dos fenómenos llamados Mari Carmen Prendes y Aurora Redondo.
María Silva hizo mucho cine y mucho teatro, pero ahora nadie se acuerda de ella. Helga Liné (1932) también fue un mito de su tiempo, aunque nació en Berlín. Estuvo en la gran película del fantaterror español, Pánico en el Transiberiano (1972), y se despidió de las pantallas en 2006 tras 60 años de carrera, más de 120 películas y varias series de televisión. Ella no ha pedido el Goya de honor, pero se lo deberían dar. Helga vive en Buenos Aires y rechaza que siempre la asocien con la mujer sofisticada y misteriosa, cuando ha hecho otras muchas cosas más, hasta circo, su gran vocación y donde empezó en Portugal, país al que llegó con su madre huyendo del nazismo. Helga pensaba que Naschy fue el mejor porque lo hacía todo en un rodaje y tuvo que aguantar el desprecio de la profesión.

En realidad, ese desprecio lo padecieron todos los cineastas e intérpretes que hicieron ese tipo de cine de terror, westerns o aventuras con intención internacional, pero con sabor a la deliciosa serie B. Eugenio Martín (1925-2023), sin ir más lejos, otro que se quedó sin Goya de Honor y van…. Menos mal que tenemos a Quentin Tarantino para reivindicar a nuestros cineastas. En Érase una vez… en Hollywood (2019) pone en el sitio que se merece a Joaquín Romero Marchent (1921-2012).
Marís Silva también sale en Gritos en la noche (1962), conocida como El Terrible Dr. Orloff. La película se estrenó en París (L’horrible Docteur Orlof), en Reino Unido (The Demon Doctor) y en Estados Unidos (The Awful Dr. Orlof), por lo que se convirtió en la primera cinta española de terror de éxito internacional. Así comenzó una saga que continuaría con El secreto del Dr. Orloff (1965) y seis películas más.

Cuarto largometraje como director de Jesús Franco, el suizo Howard Vernon (1908-1996) interpretó al doctor Orloff (personaje al que volvería en Orloff y el hombre invisible. 1970) y María Silva es una cabaretera que se emborracha y acaba en la siniestra mansión del mad doctor. En ese caserón vive Arne, Perla Cristal (1937), expresidiaria encerrada por el Dr. Orlof, que la sacó de la cárcel y ahora la tiene como de ama de llaves. Diana Lorys (1940) está bellísima como la prometida del inspector, Wanda Bronsky, que se mete a detective aficionada y valiente y termina en la boca del lobo atrapada en el castillo.
La acción está ambientada en Francia. Una prostituta es asesinada en plena noche. Los protagonistas son el inspector Edgar Tanner (Conrado San Martín) y su prometida, que es bailarina de la ópera (Diana Lorys). “La vida me sonríe, voy a casarme”, dice el detective antes de encargarse del caso de las cinco mujeres desaparecidas. Hay un castillo con un gato negro y un búho, un hombre extraño con una mirada que hiela la sangre (Dr. Orlof) y un animal perverso que sigue las órdenes del mad doctor, una bestia psicópata al que llaman Morpho (Ricardo Valle).

La película tiene momentos muy conseguidos que luego serían copiados por otras producciones similares (como el momento del retrato robot entre todos los testigos), rincones hechos para el crimen (la dirección artística es muy buena), un castillo tétrico donde vive gente rara y una subtrama con el doctor secuestrando chicas jóvenes para arrancarles la piel y curar con ella a su querida hija Melissa. Lo que nos lleva a Fresh (2022), la sorprendente y estupenda película de Mimi Cave con Daisy Edgar-Jones y Sebastian Stan.

Fresh es tan buena que no se entiende que haya pasado desapercibida. La dirige Mimi Cave, que luego haría la curiosa y también enfermiza Holland (2025), con Nicole Kidman y Gael Garcia Bernal. Daisy Edgar-Jones (La chica salvaje. 2022, Twisters. 2024) es la protagonista, a la que seguimos como si estuviéramos en una comedia romántica. El título de la película y los créditos iniciales no aparecen hasta el minuto 33. Sebastian Stan (1982) y Daisy Edgar-Jones (1998) hacen buena pareja y cuando se cruzan en un supermercado (como los dos protagonistas de la serie 56 Días, de Prime Video) estás deseando que se cambien teléfonos y vuelvan a quedar.

Noa ya no cree en los cuentos de hadas (“Que se joda Ariel, abandonó el mar por un tío”) ni en las webs de citas. Está desesperada y es una chica sola y sin familia, como las víctimas de Mrs. Meers en Millie una chica moderna (Thoroughly Modern Millie) (1967).
Así que ese encuentro en el supermercado con el guapo y divertido Steve es justo lo que estaba esperando. Cuando se enrollan la primera noche, él dice que es demasiado rápido, y a ella le encanta porque nunca había oído decir eso a un tío.
Lo que viene a continuación es cine de suspense de primera. Después de los títulos de crédito se acaba la comedia y empieza una cinta de terror violenta y muy disfrutable, con momentos inolvidables. Y encima sale Charlotte Le Bon (The White Lotus).
La venganza de la momia (1975) se puede ver en FlixOlé
Gritos en la noche (1962) se puede ver en FlixOlé
Fresh (2002) se puede ver en Disney+



