Belén Rueda y el terror en estado puro

En 1970 ocurrió algo en una apartada casa situada en las afueras de Madrid. En 2026, Alicia, una pintora que parece estuvo muy cotizada, se muda a ese caserón con su hija Carla, adolescente que se comporta exactamente como una adolescente problemática. Madre e hija deberían haber sospechado que algo pasa con la casa cuando la vecina de enfrente (Elena Irureta) las lleva una Biblia y aprovecha para aconsejarlas que se cuiden mucho. La casa está encantada, por supuesto. La directora del colegio donde empieza a ir la niña es una señora odiosa y antipática, pero parece dar con la clave, aunque no sea consciente, diciendo: Cuando los niños tienen miedo, buscan lugares seguros.

El vestido es terror puro, sin coartadas. Hasta la casa tiene un jardín con el típico columpio medio abandonado que sólo tienen las casas donde pasan cosas raras. No faltan tampoco los homenajes a El Resplandor (1980), La Profecía (1976) y El Exorcista (1973). En el caso de la obra maestra de Kubrick bastante literal.

También la película de Jacob Santana habla de un tema tan serio como el bullying (eso sí que da miedo, y no los poltergeists) y de la maternidad, pero en este caso de malas madres que sin embargo sienten un amor incondicional por sus hijos. Alicia, por su puesto, es Belén Rueda, en plan Ellen Burstyn en El exorcista, que suma a su filmografía una película más del género de terror y suspense, tras picos como El orfanato (2007), Los ojos de Julia (2010), El cuerpo (2012), Séptimo (2013), No Dormirás (2018), El pacto (2018), Durante la tormenta (2018) o La ermita (2023).

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