Película de habla no inglesa, un Oscar con muchas lenguas

Con La bola negra a toda velocidad a por el Oscar, es un buen momento para hacer un poco de historia. Muchos ya se aventuran a decir que la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi tendrá un número elevado de nominaciones, y batirá un récord en cuanto a presencia del cine español en los Oscar, marca que hasta ahora está en 6 candidaturas, las conseguidas por El laberinto del Fauno (2006), aunque esta era una coproducción entre México y España.

España ha estado representada en los premios de la Academia de Hollywood con una nominación en el apartado de película internacional en 23 ocasiones (contando con la segura nominación de La bola negra) y ha ganado el premio 4 veces (Volver a empezar, Belle Epoque, Todo sobre mi madre y Mar Adentro). El país que más premios acumula en ese apartado es Italia con 11 Oscar en competición, seguido de Francia con 9 y en tercer puesto España con 4 empatada con Dinamarca y Alemania.

La película de habla no inglesa con más nominaciones al Oscar es la francesa Emilia Perez (2024), con 13 candidaturas, seguida de Tigre y Dragón (2000) (Taiwán) y Roma (2018) (México) con 10 cada una. Las películas en un idioma que no es el inglés que han ganado más Oscar son Fanny y Alexander (Suecia, 1982), Tigre y dragón (Taiwán, 2000), Parásitos (Corea del Sur, 2019) y Sin novedad en el frente (Alemania, 2022), con 4 cada una.

La única película de habla no inglesa que se ha llevado el Oscar principal es Parásitos (2019) que, además, hizo historia porque también ganó el de película internacional ya que estaba nominada en los dos apartados. En ese escenario colocan muchos a La bola negra, es decir, con doble nominación a mejor película y película internacional.

La historia del Oscar a la mejor película extranjera, de habla no inglesa o internacional, porque de todas esas formas se conoce a este apartado, arranca en la edición celebrada el 20 de marzo de 1948, donde se premiaban las películas estrenadas en 1947. En esa ceremonia se recompensó con un Oscar especial a la película italiana El Limpiabotas (Sciuscià), dirigida por Vittorio De Sica y precursora de uno de los movimientos más importantes de la historia del cine: el neorrealismo. En ese momento, el presidente de la Academia, Jean Hersholt, empezó a pensar en la posibilidad de crear un galardón a la mejor película extranjera, pero en competición, es decir, con varias candidatas luchando por el premio.

Un año después, la francesa Monsieur Vincent, de Maurice Cloche, sobre la vida de San Vicente de Paúl, recibió un Oscar especial por considerar los miembros de la Academia que era “la mejor película extranjera estrenada en USA durante 1948”.

La siguiente fue Ladrón de bicicletas, del imprescindible Vittorio De Sica, seguida de la coproducción franco-italiana Demasiado tarde (Le mura di Malapaga), de René Clément, la japonesa Rashomon, de Akira Kurosawa y Juegos prohibidos (Jeux interdits), de Clément. En la edición que premiaba las películas estrenadas en 1953 no se destacó ninguna producción internacional con un premio especial, pero los dos años siguientes volvió a honrarse a Japón con La puerta del infierno, de Teinosuke Kinugasa, y con Samurai, de Hiroshi Inagaki. Es decir, que durante nueve años, la Academia de Hollywood premió con un Oscar especial sólo a películas producidas en Francia, Italia o Japón.

Hasta que en 1956 por fin se creó el apartado en competición, con películas de Italia, Japón, Alemania, Francia y Dinamarca nominadas. Ganó Italia con La Strada, de Federico Fellini, que puede presumir de ser la primera película en ganar el Oscar internacional. Ese año, además, la Academia abrió sus puertas definitivamente al cine no hablado en inglés, con la japonesa Los siete Samuráis, de Akira Kurosawa, candidata a dirección artística en blanco y negro y vestuario en blanco y negro (pero no a película extranjera, puesto que ocupó su compatriota El arpa birmana, de Masayuki Takagi), La Strada con nominación también a guion original, y la italiana Umberto D. con candidatura para el argumento original de Cesare Zavattini. Además, el francés Albert Lamorisse hacía historia ganando el Oscar al mejor guion original por su cortometraje de 34 minutos El globo rojo, una proeza que nunca más volvió a repetirse.

España no entraría en competición hasta Plácido (1961), de Luis G. Berlanga, una obra maestra, una de las mejores películas de la historia de nuestro cine, el origen de series como La que se avecina y Aquí no hay quien viva, y la prueba de que todo está inventado.

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