Leones en invierno, cine para el público, ¿para quién si no?

Albert Pintó hace cine para el público. Esto, que en Hollywood o en otras cinematografías, puede parecer una obviedad, en España no lo es tanto. El director de Tierra de nadie (2025), Nowhere (2023) y Malasaña 32 (2020) utiliza la expresión Blockbuster con corazón para definir sus intenciones y sus objetivos. Está claro que una película debe combinar las obsesiones del director y los intereses del espectador. En España eso no lo tenemos tan claro. Hasta hace bien poco los directores confesaban abiertamente que hacía cine para ellos y que no pensaban en el público.

Inma Cuesta con Luis Zahera

Pintó sí lo hace y por eso su nuevo largometraje, Leones en invierno, es un thriller oscuro y demoledor, fuerte y sin concesiones, muy entretenido y con un guion de hierro (adaptado de la novela de Carlos Augusto Casas) que se sustenta en una endiablada trama de traiciones, dobles identidades, venganzas, lealtades mal entendidas, policías infiltrados, narcos y violencia extrema.

Jordi Mollá, Ana Wagener y José Manuel Poga

La película bebe de las mismas aguas que el cine de Sam Peckinpah, de Tony Scott y de Quentin Tarantino. Es más, hay una escena que parece homenajear a esa famosa secuencia del tiroteo final en un hotel en True Romance (Amor a quemarropa) (1993) y el personaje de Luis Callejo, todo un tipo, exclama con euforia “Soy el puto Clint Eastwood”.

En otro momento, somos testigos de una escena especialmente violenta en un descampado, pero lo más inquietante es que ese escenario está a pocos metros de las Cuatro Torres del Paseo de la Castellana en Madrid, a las que vemos de fondo. La luz y la oscuridad, el infierno y la normalidad del día a día se dan la mano, una al lado de la otra, peligrosamente cerca.

Albert Pintó y Luis Callejo

En el reparto, coral y entregado, Luis Zahera, Jordi Mollá, Inma Cuesta, Ana Wagener, José Manuel Poga, Irene Escolar, el uruguayo Nicolás Furtado, Luis Callejo y Roberto Álamo. Todos ellos sumergidos en una trama oscura y pesadillesca que arranca con un brutal atropello y termina con un león saliendo de una jaula. Y es que a los leones también les llega el invierno.

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