Dos películas sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de la banda de asesinos ETA se ruedan casi a la vez. Las dos además con dos grandes estudios detrás. Una, respaldada por Universal y la otra por Sony Pictures (Columbia). Esta última se titula El hijo de todos y contará el secuestro y posterior asesinato del joven concejal desde la mirada de su familia y de la sociedad.
Álvaro Brechner (La noche de 12 años) dirige este largometraje protagonizado por Pol Monen, Laia Manzanares, María Botto, José Luis García Pérez y Asier Etxeandia, que reconstruye los dos días que conmocionaron a España en julio de 1997, recuperando la dimensión más íntima y humana de aquellos acontecimientos.

La película traslada la acción a julio de 1997, cuando una familia como cualquier otra, vio cómo su vida cambiaba para siempre. En apenas 48 horas, la angustia de unos padres y una hermana se convirtió en la de millones de personas que, dentro y fuera de España, sintieron el destino de Miguel Ángel Blanco como si fuera el suyo. Su secuestro y posterior asesinato provocaron una movilización ciudadana sin precedentes, que quedó grabada en la memoria colectiva de todo un país.
La película recupera la dimensión más íntima y humana de aquellos acontecimientos para acercarla especialmente a las generaciones que no los vivieron. A través de la mirada de su familia, la película reconstruye dos días marcados por la angustia, la incertidumbre y la esperanza, durante los cuales millones de personas salieron a la calle para reclamar su liberación.

El título del largometraje nace de las palabras que pronunció Consuelo Garrido, madre de Miguel Ángel Blanco, tras conocer el asesinato de su hijo: «ETA no ha matado a mi hijo, ha matado al hijo de todos». Una frase que resume el sentimiento colectivo que recorrió España durante aquellos días y que constituye el corazón emocional de la película.
Álvaro Brechner, director de La noche de 12 años, se pone al frente de la película, que cuenta con Pol Monen, nominado al Goya a Mejor Actor Revelación por Amar, en el papel de Miguel Ángel Blanco; Laia Manzanares (La desconocida), que interpreta a su hermana, Mari Mar Blanco; María Botto, que da vida a su madre, Consuelo Garrido; José Luis García Pérez , que encarna a su padre, Miguel Blanco; y Asier Etxeandia, en el papel de Carlos Tororika, alcalde de Ermua en aquel momento.
El guion, firmado por Eduard Sola (Goya 2025 al Mejor Guion Original) y Juma Fodde, es el resultado de un exhaustivo trabajo de documentación, que ha contado con numerosos testimonios de personas que vivieron de cerca aquellos acontecimientos.
Desde sus primeras fases de desarrollo, esta ficción ha estado guiada por una premisa fundamental: aproximarse a esta historia desde la verdad, la sensibilidad y el respeto , situando en el centro del relato a las personas que la protagonizaron y preservando la dimensión humana de unos hechos que marcaron a varias generaciones.
La película busca reconstruir no solo lo que ocurrió durante aquellas 48 horas, sino también lo que significaron para una sociedad que, ante el sufrimiento de una familia, encontró una forma de expresar colectivamente su solidaridad y su rechazo a la violencia.

«ESTA ES LA HISTORIA DE CÓMO LA IMPOTENCIA HIZO QUE SE PERDIERA EL MIEDO Y SE SALIERA A LA CALLE A GRITAR»
«Esta es la historia de cómo se perdió el miedo. De cómo, en medio de la angustia, nació una esperanza colectiva. De cómo millones de personas hicieron suyo el destino de Miguel Ángel Blanco, un joven al que la inmensa mayoría no conocía, pero por cuya vida salieron a la calle. Es la historia de una familia y de la solidaridad de todo un país», asegura Álvaro Brechner.
UNA HISTORIA CONSTRUIDA DESDE LA CERCANÍA Y EL RESPETO A SUS PROTAGONISTAS
El desarrollo cuenta con la colaboración de Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, cuya generosidad y cercanía han permitido al equipo creativo aproximarse a la intimidad de una familia que vivió aquellos acontecimientos en primera persona.
María Luisa Gutiérrez, productora de la película y socia fundadora de Bowfinger Internacional Pictures, destaca en nombre de los productores que “Cuando me reuní con Mari Mar Blanco en el Senado, hace ya más de un año, sentí miedo. Y ahora, a punto de rodar, ese vértigo sigue presente entre los productores. Ficcionar esta historia supone para toda una enorme responsabilidad. La película parte del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero su historia quiere representar también el dolor de todas las víctimas del terrorismo y de sus familias; un dolor distinto en cada caso, pero compartido por demasiadas personas. Y queremos recordar también la impotencia de toda una sociedad frente al terror y la extraordinaria unión que nació aquellos días, cuando miles de personas salieron a la calle con sus manos blancas como única arma. La generosidad de Mari Mar con este proyecto ha sido inmensa. Siempre entendió que, para transmitir una verdad profunda, el cine tendría que recurrir muchas veces a algo que, literalmente, no es verdad: la ficción. De cada encuentro con ella, guionistas, director, actores y productores hemos intentado recoger cada recuerdo y cada detalle para dotar a la película de verdad y humanidad.

Queremos que quienes no vivieron aquellos días comprendan lo que significaron, que se acerquen no solo al dolor de una familia, sino al de todas las familias que sufrieron el terrorismo, y que descubran cómo aquella tragedia despertó una respuesta colectiva que dio lugar al Espíritu de Ermua. Y queremos que quienes sí los vivimos recordemos la fuerza que podemos tener cuando estamos juntos.
En todo este proceso, las aportaciones de Carmen Ladrón de Guevara, abogada especialista en terrorismo, han sido fundamentales. Su conocimiento, documentación y cercanía a las víctimas nos han ayudado, desde el guion hasta el vestuario, a abordar esta historia con la sensibilidad y el respeto que merece.»



