Cuenta Joseph Zada que consiguió el papel del atormentado Cal Trask en una llamada por zoom. Al otro lado estaba Zoe Kazan, la mujer detrás del ambicioso proyecto de adaptar a la pantalla en una miniserie de siete episodios la novela Al este del edén, de John Steinbeck. El joven actor australiano pasó la prueba y en pleno rodaje se presentó al casting para el papel de Haymitch Abernathy en Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha. Ahí también triunfó. “Me pidieron una escena improvisada. Como estaba rodando, les dije: «Os la mando en tres semanas», porque realmente quería prepararme y darles lo mejor”. El día que terminó Al Este del Edén le llamaron para que viajara a Los Angeles, donde se reunió con la gente de Lionsgate, la productora de Los juegos del hambre. El actor lo recuerda como un proceso largo: “obviamente tenía que serlo, es un proyecto muy importante y tenían que encontrar al joven adecuado. Volví a Sídney y me desperté con una llamada a las 7 de la mañana de todo mi equipo, así que más o menos lo supe de inmediato. Empecé a soltar palabrotas.»

Un proceso largo no fue sin embargo la búsqueda del actor que debía ser Cal Trask hace más de 70 años en la primera adaptación de Al este del edén, un proyecto dirigido por Elia Kazan, el abuelo de Zoe (ella es hija de Nicholas Kazan, guionista nominado al Oscar por El misterio Von Bulow). Según cuenta Elia Kazan en su autobiografía, fue el guionista de la película, Paul Osborn, quien le recomendó que fuese al John Golden Theatre en Broadway para ver a un chico joven que interpretaba un corto personaje en la obra que allí se representaba, The Inmoralist de André Gide. Kazan fue a regañadientes porque tenía muy claro desde el principio que quería a Marlon Brando para ser Cal.

Así que efectivamente, como había previsto, ese tipo extraño no le impresionó lo más mínimo. Pero para complacer a Osborn le citó en las oficinas de Warner Bros en Nueva York. Fue entonces cuando se dio cuenta de que “el chico era realmente Cal, no tenía sentido seguir buscando ni tampoco someterlo a una prueba”. Sólo tenía que conocer a Steinbeck. El escritor emitió un veredicto demoledor, llamándole “mocoso tonto”, para a continuación añadir “está claro que es Cal”. Kazan no necesitó más. “Eso era todo lo que había que hablar. Fue el casting más apropiado que he hecho en mi vida”. El chico se llamaba James Dean, Al este del edén era el primer largometraje donde aparecía acreditado y su impacto en pantalla fue tan enorme que, tras ese rodaje, que duró entre mayo y agosto de 1954, protagonizó dos películas más en los siguientes meses. Fueron Rebelde sin causa y Gigante, pero la única que vio estrenada fue Al este del edén. James Dean se mató en un accidente de coche el 30 de septiembre de 1955 y se convirtió en el primer actor en recibir una nominación póstuma a los premios de la Academia, por su papel en Al este del edén, y en uno de los seis en recibir una nominación como Mejor Actor por su primera aparición en la pantalla. Los otros cinco son: Orson Welles, Lawrence Tibbett, Alan Arkin, Paul Muni y Montgomery Clift.

Ahora Joseph Zada se enfrenta a la leyenda James Dean heredando su papel y Zoe Kazan a la de su abuelo heredando el mismo proyecto. Pero no hay de qué preocuparse. Elia solo adaptó una parte del libro, eliminando las dos terceras partes. La película de 1955 se centra en la historia de los hijos de Adam Trask, los mellizos Cal y Aron, mientras que la miniserie adapta la novela entera, comenzando en 1874 con la infancia y juventud de los hermanos Adan y Charles Trask, la relación con su dominante padre, la entrada en escena de la misteriosa Cathy Ames y su boda con Adam, hasta terminar tras la Primera Guerra Mundial. Los mellizos de la pareja, Cal y Aron, nacen en el capítulo tres, pero Joseph Zada y Joe Anders (el actor que interpreta a Aron) no aparecen hasta los capítulos finales, el 6 y el 7.

En el cine, además de James Dean como Cal, brillaron Richard Davalos (Aron), Julie Harris (Abra, la novia de Aron), Raymond Massey (Adam, el padre) y Jo Van Fleet (Cathy, la madre). En la miniserie, el protagonismo se lo llevan Christopher Abbott como Adam y Florence Pugh en el papel de la despiadada Cathy, ya que esta cuidadísima superproducción se centra en la historia completa de la pareja. En ese sentido, lo mejor es Florence Pugh, en un personaje inolvidable, primero una adolescente (interpretada por Vaughan Reilly) mentirosa y manipuladora, y luego una mujer calculadora, fría, desequilibrada y asesina. Florence, con su voz ronca, se luce en un personaje que seguro llenará de premios su casa. El reto era difícil porque tenía que completar un personaje que le había dado el Oscar a Jo Van Fleet. Kazan describe a la actriz en su autobiografía como “una mujer tan entrañable y difícil como un director necesitado de una buena interpretación podía esperar”.

Florence Pugh también podía encajar en esa definición y viéndola en acción como la endemoniada y letal Cathy uno entiende por qué es una de las actrices con más posibilidades para hacerse con el personaje de Catherine Tramell en el remake que se prepara de Instinto básico (1992), superando a otras candidatas como Margot Robbie, Sydney Sweeney o Jodie Comer.
Cuando Cathy se queda embarazada de los mellizos se vuelve ausente. Recuerda cuando era niña y dejó atrás una casa en llamas. Entonces da a luz y suelta una de las frases más tremendas oídas en una serie en los últimos años: “no los quiero, échalos a uno de tus pozos”.

Cuenta Elia Kazan que Raymond Massey y James Dean se detestaban y que él fomentó ese rechazo por el “bien” de la película. También que el propio Dean tenía una muy mala relación con su padre. Adam y su hijo Cal viven como en un tenso juego que en la miniserie se podría resumir con esta frase que le dice el padre a su hijo; “te quiero más a ti, porque si no fuera así, no me hubiera molestado en hacerte daño”.
Zoe Kazan es actriz, guionista y productora y pertenece a la élite de Hollywood y de Broadway, dos lugares donde su abuelo fue el rey. Ella es la princesa heredera, aunque si sirve de algo hay que decir que vive con Paul Dano desde 2007 y tiene dos hijos con él. Sí, Paul Dano es ese extraño actor que nos perturbó en la magnífica Prisioneros (2013) y que recientemente y sin venir a cuento el pobre se ha convertido en el objetivo de Quentin Tarantino, llamándole “flojo” y “aburrido” y asegurando de paso que Pozos de ambición (2007) podría haber sido una mejor película “si no tuviera un fallo enorme, y ese fallo es Paul Dano”.
La miniserie Al este del edén se puede ver en Netflix



