La expectación es máxima porque Torrente Presidente llega a los cines precedida de una campaña de lanzamiento sin precedentes en el cine español. Santiago Segura y la compañía Sony Pictures han decidido que nadie verá nada (no habrá pases previos) ni nadie sabrá nada (la trama, imágenes y detalles de reparto y rodaje están guardados en una caja fuerte). De esta manera, los primeros que tendrán el honor de conocer al nuevo Torrente serán los espectadores que compren su entrada para la primera sesión del viernes de estreno 13 de marzo, día marcado en el calendario con letras de oro.
La película se va a ver en más de mil pantallas. Récord absoluto para una producción española. Lo imposible (2012) por ejemplo se estrenó en 633 pantallas, y Ocho apellidos catalanes (2015) en 755, por citar dos de las más taquilleras del cine español.

La idea es superar el primer fin de semana en taquilla la marca de los siete millones de euros de Torrente 3: el protector. En líneas generales, cuando la película salga de los cines, el objetivo es haber superado los 22.107.252 de euros de Torrente 2: Misión en Marbella, la más taquillera de la saga.
Un lanzamiento centrado en lo que se llama “Hype Silencioso”, un marketing basado en el secreto. Nadie la ha visto y ningún medio va a hablar con sus responsables. No hay promoción, un hecho histórico tratándose de Santiago Segura, el mayor, mejor y más efectivo publicista de sus películas.
Esto puede marcar un peligroso precedente (peligroso para los medios de comunicación y los críticos de cine, con tan poca influencia, pero siempre dispuestos a creerse los elegidos). Como a nadie le importa lo que opinan, se acabó eso de ver la película antes para que puedan emitir su veredicto. Ahí está el ejemplo de Cumbres borrascosas. Masacrada de forma unánime por la crítica, adorada de forma unánime por el público. La distribuidora no debería haberla enseñado antes en pases de prensa.



